Peligros del exceso de rutinas de belleza

Los riesgos de abusar de las rutinas de belleza

A veces pecamos de exceso: nos colocamos un accesorio de más, elevamos la falda un centímetro más de la cuenta, o usamos una gota extra de ese delicioso perfume, haciendo que se huela como un atentado aromático. Estos pequeños excesos no son peligrosos ni nocivos, pero sí capaces de alterar nuestro aspecto. En definitiva, demasiados cuidados hacia nuestra apariencia, ¡pueden afear nuestra apariencia!.

Abusos en la limpieza del cuerpo

Hacer demasiada limpieza en nuestra piel o cabello es un grave error. La higiene debe ser adecuada al trajín del día a día: una exfoliación semanal será suficiente para un estilo de vida regular. Exfoliar demasiado la piel puede irritarla, de igual modo que hacer demasiadas limpiezas, o usar productos limpiadores muy profundos. Por ejemplo, lavar las manos con un jabón antibacterial está bien, pues las manos están constantemente expuestas a tóxicos, bacterias y suciedades. Pero usar un jabón antibacterial para la limpieza íntima (de la zona genital) es un grave error, pues estas zonas tienen bacterias "amigas" de nuestro bienestar, y hacer "demasiada limpieza" allí las elimina y nos deja con una barrera defensiva menor a la necesaria.

Abusos en el uso de peeling, astringentes y productos

El uso de productos agresivos puede ser beneficioso de vez en cuando, siempre bajo recomendación y supervisión del dermatólogo, médico o esteticista profesional. El peeling, la microdermoabrasión, la exfoliación química o mecánica, el uso de productos con base de alcohol y demás son recursos útiles para mejorar nuestro aspecto, pero un exceso en su frecuencia sólo derivará en problemas estéticos y, lo que es peor, provocar serios daños en la piel, dejándola expuesta al desarrollo de infecciones, manchas y cicatrices. Ten cuidado, y siempre consulta al profesional antes de someterte a cualquier procedimiento semejante.

Cómo saber si te excedes en las rutinas de belleza

Puedes determinar si te estás excediendo en tus rutinas de higiene y belleza simplemente prestando atención a la sensación de tu cuerpo y piel. Por ejemplo, si luego de la limpieza del rostro aplicas un tónico desengrasante, una crema hidratante o cualquier producto que te deja la piel con una sensación de tirantez, irritación, enrojecimiento o algún tipo de molestia, está claro que la piel está sufriendo por algo... y probablemente ese algo sea un producto inadecuado, demasiado profundo o agresivo para la zona.

Luego de una rutina de belleza, cada parte de tu cuerpo debe sentirse como flotando en las nubes. Cualquier otra sensación es una señal de alarma a la que necesitas prestar atención, pues recuerda que pequeños daños o molestias diarias pueden acumularse en el desarrollo de problemas crónicos, o al menos prolongados.

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