Cómo negociar una renuncia

Negociaciones al renunciar a un empleo

Más allá de las razones que nos lleven a tomar la decisión de irnos del empleo, siempre es mejor que todo termine lo mejor posible. Si bien a veces suena imposible en ciertos puestos, lo cierto es que hay recomendaciones a tener en cuenta para negociar la renuncia al trabajo.

Una renuncia exitosa

Las empresas no están obligadas a pagar un monto por la renuncia voluntaria de un empleado, sin embargo, si hace mucho que estamos en la compañía, podemos aprovechar para "arreglar" un precio que sirva para ambas partes.
Se trata de una práctica muy común en la actualidad, pero son precisos algunos factores para que se lleven a cabo. Por ejemplo, que sea acorde con la cultura de la organización, y a su vez, que haya un aporte del empleado que justifique realmente recompensar el tiempo y el trabajo realizado. La antigüedad se debe tener muy en cuenta, porque para negociar una partida es necesario tener una cierta permanencia.

Arreglar una salida exitosa del trabajo también depende de la situación del momento, la posibilidad de recibir una indemnización, y siempre teniendo en cuenta que el pago de dinero es "opcional", es decir, las empresas no están obligadas a ello, sino como un premio voluntario por su labor de varios años.

Cada caso en particular debe tratarse de manera independiente, analizando si la compañía promueve estas prácticas, si ha habido otros empleados que pudieron negociar su renuncia, y cuánto tiempo trabajaron allí (al menos deben pasar 3 años).

Tips para negociar una renuncia

Estas recomendaciones serán muy interesantes para quienes buscan que su renuncia al trabajo sea lo más amigable posible:

1. Ofrecer quedarse hasta encontrar un reemplazo: Esto es algo que el superior valorará mucho, ya que no querrá hacer las tareas él mismo ni derivarla a otro empleado. Además, permite seguir ganando el sueldo, y a su vez, dejar una buena impresión en los colegas y compañeros, para mejores referencias, siempre pensando a futuro.

2. Pedir compensaciones extra: Teniendo en cuenta la antigüedad en la compañía, los aportes que se han hecho en estos años como empleado, etc. Si en cambio, la persona se va con un portazo, nunca hay espacio para negociar ni tampoco posibilidad de saber qué es lo que el empleador ofrece.

3. Preguntar si los beneficios pueden ser extendidos: Sobre todo la obra social o prestación médica, al menos hasta que se consiga un nuevo trabajo. Esto no siempre implica un cambio en lo económico para la empresa, pero si para el empleado.

4. Pedir renunciar antes de ser despedido: Esto tiene cuestiones a favor y otras en contra; resignar unos meses de sueldo o compensaciones, pero por otro lado, será bueno para conseguir un nuevo trabajo, porque la imagen de alguien que fue despedido es peor que la de aquél que renunció.

5. Solicitar referencias y recomendaciones: Al irse en buenos términos, el empleador no tendrá problemas en redactar una carta de recomendación para presentar en otras compañías, y esto puede ser de mucha ayuda.

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