Métodos automáticos para encender y apagar las luces

Métodos para controlar las luces

El control de las luces también es una herramienta de ahorro. Mantener un nivel de intensidad lumínica adecuada sólo al uso particular de la habitación es una buena manera de evitar gastos innecesarios, optimizando el resultado final de la factura de pagos.

Aprendamos cuáles son los sistemas a tu disposición, para que puedas aplicar en casa.

Control automático de las luces

A menudo, el mayor gasto de consumo de un bombillo o sistema está en el encendido y el apagado. Por eso, en las habitaciones que han de mantenerse iluminadas aunque no estén en uso específico (la sala familiar, la cocina, el sanitario), una gran idea es instalar reguladores de intensidad.

Los reguladores (dimmers) son sensacionales. Se los utiliza con bombillos adecuados a su uso, permitiendo el paso de cierta cantidad de electricidad, de modo de que el artefacto emita mayor o menor intensidad de luz. Son útiles para dejar una estancia en penumbras, o en una luz muy tenue (como para cuando ves películas), o para regular la intensidad total para una iluminación general.

Por su parte, los reguladores por tiempo (timers) son también adecuados para quienes suelen olvidarse de encender las luces por la noche, se olviden apagarlas por la mañana, o también para los que se van a ausentar algún tiempo, como en vacaciones. Se define el horario de encendido y de apagado, sean las de exterior o del interior, e incluso hay sistemas de avanzada que permiten definir el de diferentes luces cuando no hay gente en casa. Estas son medidas de seguridad, que simulan que hay gente para ahuyentar a los amantes de lo ajeno.

Sensores para encender y apagar las luces

Los sensores de movimiento son ideales para pasillos, cocheras, ingresos y también escaleras. Funcionan adaptando una célula que hace una lectura del ambiente y, al detectar movimiento, se enciende automáticamente, apagándose también cuando ya no se denota presencia en el sitio.

También puedes definir sensores de ocupación. Estas hacen una lectura del sitio, verificando que hay personas en el lugar, manteniéndose encendidas en esos momentos y apagándose cuando abandonan la sala. Estos lectores de temperatura son los más adecuados para oficinas, para la zona de la parrilla, o en las salas de talleres.

De una manera similar, las células fotosensibles (fotoeléctricas) permiten el encendido automático de la luz cuando la iluminación natural fuera insuficiente, procurando seguridad en exteriores o en garajes, para apagarse ni bien la luz volviera a ser suficiente. Así se evita el problema de olvidar las luces encendidas, u olvidarse de prenderlas cuando salimos de casa y nos encuentra la noche en la calle.
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