Plan anual de ahorro

Ahorros con un objetivo

Hay gastos que se repiten año a año y, por eso, que puedes controlar e incluso anticipar.

Una excelente manera de ahorrar es apartar el 10% de tus ingresos mensuales (o semanales, si fuera el caso) en una caja de ahorros o siquiera dentro de una gaveta. Sólo debes tomar este dinero ni bien recibas tu pago, y asegurarte de no tomar ni siquiera un centavo de ello por, al menos, un año.

Si en tu país hay niveles inflacionarios notorios, quizás quieras considerar colocar este dinero en plazos fijos a cobrar en la misma fecha (es decir: el primer plazo fijo a 12 meses, y el último plazo fijo a sólo 30 días), para generar intereses que sumarán a tu ahorro anual.

Otros gastos anuales pueden incluir, por ejemplo, las vacaciones. Toma en cuenta el gasto del año anterior, y súmale a ese valor el nivel de inflación de tu país. Así, tendrás una buena idea de cuánto dinero necesitas tener ahorrado cuando llegue tu tiempo de descanso. Y, cuando suceda, analiza bien tus opciones, renueva los destinos y busca las opciones más económicas. Así podrás hacer rendir cada año un poco más tu dinero en relajación y entretenimiento.

Otros gastos que puedes anticipar son los de seguros, el de la hipoteca y otros similares. Los de compra de alimentos, vestimenta y gasolina (entre otros) variarán de acuerdo a las eventualidades del año, mientras que el pago del seguro del coche, de la vivienda, de vida o de la hipoteca se mantendrán fijos. Así, sabrás precisamente cuánto dinero necesitas ahorrar, y hasta propiciar pagos por adelantado analizando tus ingresos y gastos mensuales esperados.

La tarjeta de crédito

Si bien los plásticos nos ayudan en momentos de necesidad y nos permiten hacer pagos en cuotas sin intereses, venciendo así a la inflación, lo cierto es que son una forma de gasto muy tentadora. Por eso, necesitas prestar atención a cómo le des uso.

Analiza tus gastos mensuales y consulta a las entidades prestadoras de los servicios sobre los beneficios que tienes con diversos medios de pago. A menudo te sorprenderás de saber que el pago el efectivo tiene ciertos descuentos, y que el  anticipado (con cheques, incluso) también te permitirá ahorrar mucho más que con el uso de la tarjeta de crédito.

¡Cuidado con los débitos automáticos! Una excelente manera de controlar tus gastos anuales es pagar mes a mes por cada servicio, analizando anormalidades.

Una manera de comenzar tu nuevo año con el “pie derecho” es saldar tu deuda de la tarjeta de crédito. ¿Cómo lo haces? Pues dejando de usarla hasta tanto no hayas completado el pago de cuotas adeudadas. Puedes comunicarte con la entidad emisora y pactar un plan que te ayude, o al menos proponerte hacer el abono mínimo más todo lo que puedas sumarle sin generar nuevos gastos (más que el de mantenimiento de la tarjeta). Esto te ayudará a salir de las deudas y, al mismo tiempo, te enseñará a vivir sin usar el plástico. ¡Es posible!

Así, controlando tus gastos mensuales y anticipándote a ellos, incluyendo los esperados, podrás tener un mejor control de tu dinero, sabrás exactamente cuánto necesitas ahorrar y cuánto puedes gastar cada mes, y serás quien tenga en manos las riendas de tu dinero. ¡Nada mejor que eso!

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