Cómo Mejorar la Piel

Consejos para Mejorar tu Piel

Saber mejorar la piel depende, en gran medida, del tipo de daño o de cansancio que lleves encima, según cómo haya resultado tu día. Pero también depende del tiempo que tengas para aplicar técnicas naturales que te permitan mejorar su estado fácilmente, sin recurrir a medidas drásticas.

Para mejorar tu cutis en poco tiempo necesitas analizar cuál es el daño, como primer paso. ¿Es sólo suciedad de ambiente la que le ha quitado el brillo? ¿Hay grasitud por haber estado en la cocina o trabajando con maquinarias de calor? ¿Acabas de pasar una jornada muy estresante en lo laboral, con riñas y peleas con los colegas?. Primero analiza la situaciónpara poder aplicar la solución más simple.

Técnica para mejorar la piel en segundos

Lo primero que debes hacer es lavar tu cutis con agua bien fría. Si se trata de tu rostro, quita el cabello del medio y hecha agua fría con las manos. Si es la piel del pecho, la espalda y el resto del cuerpo, toma una ducha tibia y regula el agua hasta que llegue a fría.

El agua fría y el lavado con jabón neutro y delicado tiene muchos beneficios. No sólo higieniza la zona, retirando suciedad superficial y células muertas, sino que también desinfecta el área para evitar la formación de granitos y otras imperfecciones, fuertemente asociadas al estrés.

Acciones simples para mejorar la piel del rostro. Técnicas simples para mejorar la piel. Cómo mejorar tu cutis a diario

© Depositphotos.com/GeorgeRudy

Imagen 1. Por la mañana, por la noche y entre el día: lava tu piel con agua fría y jabón neutro.

El acto de lavar frotando suavemente hace un suave masaje a tu piel. Sumado a la acción del agua fría, que cierra los poros y activa la circulación, propicia el lavado de toxinas internas, irriga las células del cuerpo, activa los procesos antiedad naturales y, en definitiva, rejuvenece la piel fácilmente.

4 claves para mejorar tu piel

No esperes a verla arrugada, opaca y deslucida, aplica acciones cada día que prevengan el envejecimiento prematuro y que la mantengan fuerte, lista para combatir el estrés. Hay 4 pasos que debes aplicar cada día, todo en conjunto o las que puedas realizar en el tiempo que tengas disponible:

1. Alimenta tu piel. Comienza desde la alimentación. No se trata de nada más que seguir una dieta variada y saludable. Asegúrate de comer cada día suficiente cantidad de frutas y de vegetales frescos y sin cocción. No importa cuáles sean: canto más variados, mejor. Ellos le darán a tus células vitaminas, minerales, antioxidantes, ácidos grasos y otros nutrientes esenciales que combaten la acción de los radicales libres, evitan el envejecimiento prematuro, activan las funciones celulares y te ayudarán a mejorar el cutis, dejándolo nutrido, brillante y saludable.

2. Hidrata tus células. Así como las alimentas, recuerda hidratarlas. Piensa como si fuesen plantas en tiestos que debes regar adecuadamente cada día, sin excusas. Aunque hayas bebido un licuado, café u otros, debes consumir agua pura y fresca. No esperes a tener sed para hacerlo: prepara de antemano tus 8 vasos de agua y bébelos a lo largo del día, ponte 8 alarmas en tu móvil para que te lo recuerde, haz lo que creas mejor para asegurarte de cumplir este paso fundamental.

3. Protégete del sol. Comienza desde tan pronto como puedas, enseña a tus hijos a proteger su piel de los rayos todos los días y no solamente al ir a nadar. El sol puede afectarnos cada día, a cualquier hora, incluso en días nublados, ventosos y hasta fríos. En el mercado hay muchas cremas nutritivas e hidratantes con factor de protección solar adecuadas para tu tipo de piel. Evita el uso de camas solares, pues también provocan radiación y dañan tu cuerpo. Además de las cremas con FPS o SPF, recuerda proteger tus ojos con gafas oscuras y protección ultravioleta, y evita exponerte al sol más de los necesario, en particular en los horarios más peligrosos (desde las 11 hs. y hasta las 17 hs., aproximadamente).

4. Lava tu piel cada día. Usa jabones neutros adecuados para tu tipo de cutis. Comienza el día lavando tu rostro o tomando una ducha revitalizante, frotando el cuerpo con las palmas de las manos para activar la circulación. A lo largo de la jornada, lava una a dos veces más tu rostro tanto como puedas. Y al final del día, recuerda higienizar tu piel antes de ir a dormir: quítate el maquillaje, el desodorante o antitranspirante, la suciedad del día, todo lo que haya quedado depositado, dejando tu cuerpo limpio y libre para el descanso nocturno.

Estos son consejos para mejorar la piel que debes aplicar tanto como puedas, sin esperar a que evidencie el paso de los años o del estrés diario.

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