Medidas de seguridad en las piscinas

Cómo prevenir accidentes en las piscinas

Ya sea en piscinas públicas o privadas, debemos aplicar medidas de seguridad para que el tiempo de disfrute sea placentero y beneficial, y no un peligro constante. Estos deben ser sitios de distensión, pero también de atención y cuidados por parte de los adultos, evitando accidentes y malos pasares.

Las siguientes son las medidas que debemos tener en mente para evitar accidentes en la piscina de casa o en el club.

Medidas de seguridad en el uso de la piscina

Tan pronto como sea posible, se debe enseñar a los niños a nadar, al menos las técnicas de flotación básicas. Se puede comenzar desde la más temprana edad, para que ante una caída accidental el niño sepa cómo salir fuera del agua y mantener su cabeza fuera del líquido.

Aunque sepan nadar, se debe ataviar a los pequeños con elementos de flotación auxiliares. Chalecos inflables, alitas o brazos y salvavidas con asiento son los elementos prioritarios, pues ayudan a mantener la verticalidad y evitan que la pieza se voltee y deje al niño atrapado debajo del agua, algo que suele suceder con los salvavidas circulares que se colocan en la cintura. El asiento debe ser profundo, dejando dos tercios de la altura del pequeño por debajo del nivel del agua.

El uso de gafas y de tapones para los oídos también es una buena idea, pues ayudan a que el pequeño se concentre en la tarea de flotar y nadar, sin entrar en pánico por una infección en el oído o por tener los ojos irritados.

Los adultos deben estar siempre atentos. En la piscina los hijos entran en un estado de algarabía: corren por pisos mojados, saltan desde bordes angulosos, y suelen arrojarse sin cuidado en aguas algo profundas. Todas estas situaciones pueden terminar en golpes que hasta pueden dejar sin conocimiento al niño, en el peor de los casos. Siempre observa a los pequeños y mantente atento a sus pedidos de ayuda, o a permanencias bajo el agua mayores a los 3 segundos.

Construir una piscina segura

Los bordes perimetrales o veredines han de ser térmicos (es decir, no calentarse demasiado) y antideslizantes, para un tránsito seguro. Las baldosas o tablas deben estar lijadas y niveladas, minimizando el riesgo de heridas. En torno a la piscina se debe colocar rejas perimetrales con puerta de cierre, que restrinjan el acceso a la alberca cuando no haya adultos observando.

En las piscinas hogareñas, prefiere el uso de anillos solares o plásticos de flotación independientes en lugar de toldos enteros. Si alguna persona o animal cae al agua por accidente, estos elementos individuales le permitirán salir sin inconvenientes, a diferencia de los toldos completos que los atrapan por debajo. Cuando esté fuera de uso, mantén la piscina cubierta con estos elementos y el cierre perimetral bien trabado, en especial durante el invierno, cuando hay un peligro anexo: la hipotermia.

Con simples cuidados y prevenciones, la piscina será un deleite y no una fuente de peligros y preocupación. Estar informados y atentos es la mejor manera de evitar accidentes, sea en casa, en una piscina pública, o en cualquier fuente de aguas naturales o artificiales.

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