Cómo manipular el vino

El vino es considerado una de las bebidas más nobles. Se trata de un producto especial, que aporta numerosos beneficios a nuestra salud cuando se lo consume con deleite y moderación, en no más de una copa o copa y media a diario. Beneficia nuestro sistema circulatorio, aporta antioxidantes, y además, nos permite disfrutar de su exquisito sabor y textura. Siempre y cuando, claro, se trate de un producto cuidado y bien conservado, como aprenderemos a continuación.

Cómo conservar el vino

Hay algunos cuidados que debemos tomar a la hora de conservar el vino. Los que más saben dicen que no hay que comprar el vino en supermercados, ya que sus métodos de guarda no son los mejores (se los mantiene en posición vertical, sin cuidados de temperatura y humedad), en especial cuando se trata de costosos vinos de guarda. Será mejor adquirirlos en vinotecas, tiendas especializadas, o directamente en la Bodega, si tenemos la posibilidad.

Una vez adquirido, el vino debe conservarse en un sitio de temperatura estable más bien fresca, y sin extremos de humedad. También debemos mantener el vino en posición horizontal, ya sea en botelleros, bodeguitas, o dentro de cajas. Ello se debe a que el contacto de la bebida con el corcho permite una micro-oxigenación, sumamente beneficiosa para el producto.

Luego, debemos tratar a la botella con cuidado. No debemos hacerle movimientos bruscos ni agitarla, sino manejarla suave y delicadamente.

Cómo manipular el vino al consumirlo

A la hora de consumirlo, el vino debe ser abierto (descorchado) unos 10 a 15 minutos antes de servirlo en las copas, para que al respirar y oxigenarse libere sus aromas y se abra en su sabor. Si se trata de vinos fuertes, con mucha madera y buena edad, podemos ayudarnos con un decanter para facilitar su apertura (sólo en vinos tintos, nunca en blancos, rosados o espumantes).

La temperatura del vino debe estar controlada. El vino blanco ha de consumirse más frío que el tinto, en reglas generales, aunque ello responde al gusto del consumidor. Sin embargo, se sabe que el vino tinto a una temperatura menor a los 15°C no logra liberar o presentar su sabor, por lo que podemos consumirlo un poco más tibio.

Cómo enfriar el vino

Si la bebida estuviera caliente, taparemos la botella con un tapón de corte y llevaremos a la heladera unos minutos. En cualquier caso, no debemos añadir hielo a la copa, ya que el agua derretida del mismo se incorporará al producto, debilitándolo y desmejorándolo. En casos de extrema necesidad, podemos utilizar "cubos de hielo plásticos" para enfriar el vino sin aportar agua extra, y luego retirarlos cuando la bebida esté en su temperatura justa.

Para mantener el vino blanco y los espumantes a temperatura durante su consumo, debemos introducir la botella en un recipiente amplio (llamado "balde") con agua fría, hielo o enfriadores (cubos plásticos u otros) y un chorro de alcohol. Esto permitirá que la bebida se conserve a la temperatura ideal.

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