Cómo limpiar las puertas de cristal

Técnicas de mantenimiento de una puerta de cristal

Las puertas de cristal son una verdadera belleza, pero terminan por ser una pesadilla a la hora de mantener en buenas  condiciones.

Para que no desesperes ni te esclavices limpiando tu puerta una y otra vez, aquí te contamos algunos buenos trucos de limpieza y mantenimiento.

Primer paso: limpiar la puerta de cristal con agua y jabón

Las puertas de cristal, sean del hogar, de exteriores o de la ducha, encuentran su mejor técnica de limpieza con agua tibia y jabón concentrado para lavar la vajilla. Disuelve una o dos cucharadas grandes de detergente en un litro de agua tibia, sin hacer demasiada espuma, y aplica con una esponja suave sobre el cristal. Esto te ayudará a eliminar las suciedades adheridas y las grasas sin rayas ni frotar, y además, las dejará con un aspecto brillante e impecable.

Segundo paso: Repaso ácido y con papel

Luego de repasar con la esponja enjabonada, aclara con un paño embebido en una solución de agua tibia y vinagre blanco de alcohol (o alcohol medicinal), en partes iguales. Al aplicar, repasa inmediatamente con un bollo de papel periódico, que irás renovando cada vez que este se humedezca. Este papel es ideal, pues absorbe a la perfección el líquido y puedes frotarlo sobre el cristal sin rayar.

Tercer paso: Mantenimiento de las puertas de cristal

Una vez limpia la puerta de cristal, deberás mantenerla a diario repasando toda la superficie con un paño suave, que no deje pelusas y que esté perfectamente seco, como una gamuza. La humedad y la grasitud de las manos al contacto con el cristal son las principales suciedades que las afean, y con este simple mantenimiento podrás evitarlas.

En el caso de las puertas de la ducha, la mejor idea es adquirir una escobilla de goma, plana, diseñada especialmente para escurrir la humedad de las superficies lisas. Luego de salir de la ducha y de secarte, repasa con la escobilla de goma la parte interna y externa del cristal, comenzando desde arriba y hacia abajo, en movimientos de semi círculo u ondeados si fuera posible. De este modo, quitarás toda el agua y evitarás dejar marcas de humedad o restos de productos, necesitando sólo una limpieza profunda cada dos, tres e incluso cuatro semanas.

El mejor mantenimiento que puedes dar a las puertas de cristal es una limpieza simple y un perfecto secado con piezas suaves. Con una limpieza en profundidad, bastará un repaso diario con gamuza, para eliminar las suciedades y mantener la puerta sin rayones, marcas ni manchas por más tiempo. En caso de existir rayones, una pasta o cera pulidora puede ayudarte a renovar la superficie y volver a disfrutarla como si fuera nueva.

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