¿Cómo son las mujeres ahorrando?

Las mujeres: ¿saben ahorrar o solo gastar?

Hay dos tendencias o carriles de pensamiento totalmente contrapuestos en nuestra actualidad: el primero dice que las mujeres son peligrosas para los fondos, en especial aquellos relacionados a las tarjetas de crédito y débito, mientras que la otra anuncia que las mujeres son mejores ahorradoras. Y aquí llega la verdadera sorpresa del asunto: ambas son ciertas.

Las mujeres como gastadoras

Las féminas somos el blanco perfecto para las publicidades, y no sólo las subliminales u ocultas, sino en general. Somos más fácilmente seducidas por numerosos objetos y servicios, y solemos confiarnos a marcas al mismo tiempo que probamos otras nuevas.

Por ello, la primera corriente considera a las mujeres como enemigos del ahorro. Hay quienes afirman que un plástico (una tarjeta de crédito o débito) en manos de una mujer sin restricciones, pronto conocerá su fin. Y es en parte cierto: las mujeres tendemos a gastar aquello que hay disponible para gastar, aunque con un pequeño y muy importante secreto: antes hemos organizado las finanzas, sabiendo exactamente cuánto es lo que podemos gastar.

Claro que hablamos de un general de mujeres, sin mencionar casos específicos. Lo cierto es que las damas que llevan las finanzas hogareñas saben con cierta exactitud cuántos son los ingresos y cuánto dinero se necesita para los gastos fijos. Miles de madres de familia y jefas de hogar saben cumplir primero con estas obligaciones, sin dejar facturas impagas ni la nevera sin alimentos. Ya cumplida esta parte, se dedican con placer a las compras y a los gastos, causando más de un enfado y más de una discusión con maridos que desconocen que ya lo importante ha sido solucionado.

Las mujeres como ahorradoras

Nuevamente, recordando que hablamos de un general de mujeres y no de casos específicos, la segunda corriente de pensamiento afirma que las mujeres poseen una impecable capacidad de ahorro. Hasta en la mente más ocupada de los más diversos pensamientos hay un espacio para las finanzas, entre la idea de llevar a los hijos a la escuela, ese par de botas en liquidación, la lista de pendientes en el hogar y los sitios de pago de la factura del teléfono.

Las mujeres somos capaces de almacenar gran cantidad de información variada, y de hacer malabares con pensamientos diferentes al mismo tiempo. Esto es lo que nos permite, por ejemplo, ir hablando con nuestra pareja, mientras llevamos a los niños al dentista, y lograr memorizar el sitio exacto de la vidriera dónde está ese vestido que, según nuestros datos ya procesados, seremos capaces de comprar sin que lo urgente o lo importante corra peligro, en relación a los gastos del hogar.

El secreto femenimo de ordenar las finanzas

Hoy, muchos hombres, jefes de familia o encargados de las finanzas, están comenzando a aplicar estas técnicas de memorización, al menos ayudándose en principio de anotaciones en papel. Ya que los roles laborales y familiares se entremezclan, y hay más y más hombres que se quedan en casa con los niños, el tan bien guardado secreto femenino de los gastos ordenados ya es posesión también de los caballeros. ¿Serás tú el próximo en aplicar estas técnicas?

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