La influencia de los colores para las habitaciones

La influencia del color en nuestros sentidos

La sala en lavanda, el cuarto de baño verde, rosado para la habitación de la hija, maíz para la cocina... los consejos se repiten a voces, dictando colores más adecuados para cada estancia del hogar. ¿Te has puesto a pensar en el por qué de estas recomendaciones?

El color no es más que la refracción de la luz sobre los objetos. Imagínalo de esta manera: La luz contiene todos los colores en su haz, y los objetos tienen la capacidad de absorberlos o de reflejarlos. Cuando un elemento es azul, nos indica que posee la habilidad de atraer todos los colores menos el azul, despidiéndolo y exponiéndolo a nuestros sentidos.

De un modo similar, nuestros ojos tienen la capacidad de interpretar todos estos colores, pudiendo definir el que presenta el foco de nuestra mirada. Por otro lado, la mente va asociando estos matices a recuerdos y situaciones lo que, sumado al gusto particular, nos deja con inclinaciones y preferencias hacia ciertas gamas.

Pero también los tonos, al ser de luz, poseen una energía vibratoria que influencia la percepción. En nuestra cultura el color rojo se asocia con el peligro y la tragedia, mientras que por cuestiones de asociación también nos remonta a la pasión y al amor. Si viviéramos en una cultura donde el tope del semáforo y las advertencias se exhibieran, digamos, en azul, entonces el rojo tendría sólo esta asociación vibratoria placentera.

¿Qué inspiran los colores en las habitaciones?

El rojo, como vimos, evoca emociones fuertes, de pasión, de intensidad y de amor. También es capaz de estimular nuestro apetito, mientras que afecta negativamente en nuestra concentración. Es el tono recomendado para comedores y salas de entretenimiento, y no se lo aconseja para su uso en habitaciones, salas de estudio y aulas.

El azul evoca la calma y la serenidad. Ya que baja nuestra actividad, es recomendado para oficinas, pues aumenta la concentración y la productividad. No se lo recomienda para salas de actividades ni para sitios de comer, pues disminuye el apetito.

El amarillo es alegre y cálido, aunque no para todas las personas: los bebés tienden a llorar ante el amarillo, en parte porque causa fatiga visual cuando se lo usa en demasía, y también por su frecuencia vibratoria. Es mejor usarlo en pocas dosis en la cocina, la sala de entretenimientos y los sitios comunes.

El verde es el color de la salud y la tranquilidad. Se lo relaciona con la abundancia y el dinero, y también con la naturaleza y la libertad. Es el recomendado para habitaciones de jóvenes, oficinas, cuarto de baño y también para los sitios de trabajo o de salud, como consultorios y talleres.

El marrón evoca confianza, solidez, practicidad y también aburrimiento. No lo uses en sitios de actividades, sino en los que requieras concentración y productividad, como una oficina o una biblioteca. Por otro lado, el anaranjado es entusiasta y cálido, alegre, pero nos habla de la precaución, por lo que es el ideal para llamar la atención hacia un sitio: adecuado para habitaciones infantiles, salas de juego, y también para la cocina.

El rosado es el color del amor, del romance y de la calma. Es ideal para habitaciones de niñas y en detalles para la sala de jóvenes mujeres recientemente independizadas, pues ayuda a conectarse con el ser interno.

El violeta es el color de la realeza, del éxito y de la sabiduría. Evita su uso en salas de juegos, prefiriéndolo para la oficina, la oficina en casa, la sala de trabajos o el estudio.

Por último, el blanco es el color de la pureza y la inocencia, aporta libertad y espacio. La mezcla junto con el violeta es ideal para una sala de meditación o de relajación.

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