Cómo higienizar la ducha del baño

Limpieza de la ducha

Ya que hemos hablado de la limpieza en profundidad para el baño, es buen momento para recordar algunos buenos consejos para limpiar e higienizar la caja de la ducha a la perfección, evitando la formación de hongos y moho, quitando los depósitos de sarro, y dejándola completamente impecable.

Consejos para limpiar a caja de la ducha

Como siempre te recomendamos, la limpieza debe comenzar desde arriba y hacia abajo. Puedes mojar la superficie de la caja para poder limpiarla más fácilmente, o bien trabajar en seco. Recuerda abrir la ventana del baño para propiciar una buena ventilación y evitar cualquier inconveniente, debido a la potencial toxicidad de los implementos químicos. También, recuerda que puedes hacer una limpieza amigable con el entorno utilizando productos "verdes" que seguramente tienes en casa, como vinagre, limón y bicarbonato de sodio.

Los productos químicos y también los caseros necesitan de algo de tiempo para actuar. Comienza por aplicarlos sobre las superficies de mayor necesidad. Por ejemplo, aplica un producto antibacterial por todo el piso y los bordes de la caja de la ducha. Aplica un producto antisarros (puede ser el limpiador de la taza del sanitario) alrededor de las griferías, sin olvidar de la flor de la ducha, y también sobre la jabonera ya que allí suele depositarse los restos de sarro, producto del constante contacto con las aguas duras y tratadas del servicio público.

Para una limpieza verde de la caja de la ducha, aplica vinagre caliente (de preferencia, vinagre blanco de alcohol), o también aplica una pasta elaborada con bicarbonato de sodio y unas gotas de vinagre blanco o zumo de limón. Deja actuar por no menos de 5 minutos, 10 en el caso de la limpieza verde, mientras aprovechas para limpiar los azulejos y cerámicos de las paredes.

Aplica un producto antibacterial que impida la formación de hongos, rociándolo sobre los azulejos o cerámicos de las paredes. Puedes aplicar el mismo producto en la mampara y en la cortina del baño, si fueran plásticas. Luego, frota con un cepillo de cerdas medias o firmes, para eliminar cualquier depósito de entre las juntas de los azulejos o los marcos de la mampara. Luego, aclara con agua tibia o cálida, y seca con un paño de algodón limpio.

Para una limpieza verde puedes, simplemente, repasar con un trapo embebido en vinagre blanco de alcohol. Limpia las juntas con un cepillo de dientes en desuso humedecido en vinagre, o bien espolvoreado de bicarbonato de sodio y luego con vinagre blanco. Después, enjuaga con agua y seca.

A esta altura, los productos iniciales ya habrán actuado. Frota el piso y los rebordes, al igual que la jabonera, la grifería y la ducha con un cepillo de cerdas firmes. Asegúrate de eliminar el sarro adherido. Luego de cepillar con energía, enjuaga y aclara con agua tibia o cálida. Repite el procedimiento si fuera necesario. Luego, seca con un paño limpio de algodón.

Si las cortinas tuviesen hongos, debes descolgarlas y limpiarlas con lejía, cloro, lavandina, o bien con bicarbonato de sodio y zumo de limón. Frota con un cepillo más bien suave, aclara con agua tibia, y tiende en el exterior, para propiciar que el sol y el aire las sequen a la perfección, evitando la nueva formación de hongos. Puedes tratar, luego, con un producto inhibidor de la aparición de hongos y moho. En el caso de paredes y techos, retira los hongos y el moho cepillando o frotando con los mismos materiales, y deja secar a la perfección antes de volver a humedecer la zona de la ducha.

Recuerda ventilar el cuarto de baño luego de cada ducha, para que el vapor no se acumule y ponga en peligro esta pulcra limpieza que acabas de lograr, con poco dinero y con gran éxito.

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