Cómo hacernos masajes reconfortantes

No es necesario ir a un spa o depender de alguien para disfrutar de unos masajes reconfortantes. Podemos "automimarnos" cuando queramos.

Cómo hacernos masajes reconfortantes

Masajes reconfortantes por angustia o ansiedad

Para liberar el estrés y sentirnos mejor, no hay nada como unos buenos masajes. Pero por cuestiones económicas, de tiempo o de estímulo, muy frecuentemente las personas evitan asistir a centros terapéuticos o a solicitar los servicios de quiroprácticos y masajistas especializados, pese a su profundo deseo de hacerlo. Pero no todo está perdido: hay algunos masajes que podemos practicarnos nosotros mismos, en nuestro hogar y en el tiempo del que dispongamos.

Cómo hacernos masajes reconfortantes
Cómo hacernos masajes reconfortantes

Los masajes son ideales para descontracturar los músculos, propiciando una mejor circulación sanguínea y favoreciendo el estado de equilibrio tanto físico como mental. Sus poderes curativos están, además de en sus efectos a nivel físico, en uno más profundo: en el mimo.

Con la correcta práctica de los masajes reconfortantes (no sólo la frotación de la zona, sino técnicas terapéuticas específicas por parte de profesionales o personas capacitadas), se logra optimizar la circulación sanguínea. Esto es sumamente beneficioso para el organismo por completo, tanto en cuerpo como en mente y ánimos. Y también tienen un aspecto positivo: el contacto humano, la relajación muscular y la sensación de bienestar que conllevan.

A menudo pensamos que los masajes son para cuando tenemos un dolor específico o una fuerte contractura muscular. Pero estos son sólo dos síntomas de la necesidad de masajes: también podemos notarlo en otros. Por ejemplo, sabemos reconocer un dolor de espalda cuando lo sufrimos, pero rara vez identificamos como malestar a la angustia. Es decir: generalmente no se relaciona la necesidad de hacer masajes reconfortantes por angustia o ansiedad.

Qué son los automasajes

Los automasajes, es decir: los masajes que nos realizamos a nosotros mismos, es una técnica a la que podemos echar mano en cualquier ocasión. La práctica del masaje al propio cuerpo tiene milenarias raíces orientales, y ha demostrado tener una amplia efectividad a lo largo de los años. En nuestras culturas se la conoce como reflexología, o también como digitopresión, y se relaciona ampliamente con el Shiatzu (el que nos practica otra persona), y con el Do In.

Se trata, específicamente, de la frotación y la aplicación de presión leve con la yema del dedo pulgar (principalmente), y con los demás dedos y palmas de las manos, sobre zonas específicas ubicadas en puntos energéticos.

¿Cómo debemos hacernos masajes?

Ejerciendo una presión sobre los puntos energéticos a lo largo de los meridianos del cuerpo, de manera firme pero no agresiva. Se debe colocar el pulgar en el punto y presionar, mientras que se puede reforzar la tarea haciendo presión o movimientos circulares alrededor con los demás dedos. Estos automasajes pueden realizarse en puntos en todo el cuerpo, en las plantas de los pies o en las manos, y también en las orejas.

Pon en práctica estos masajes cada vez que sientas la necesidad de hacerlo. Verás que serán muy reconfortantes, y lo que es mejor, los tendrás "en las palmas de tus manos", sin depender de nadie.

"Los automasajes reconfortantes pueden realizarse en puntos en todo el cuerpo, en las plantas de los pies o en las manos, y también en las orejas."

"Los masajes son ideales para descontracturar los músculos, propiciando una mejor circulación sanguínea y favoreciendo el estado de equilibrio tanto físico como mental."