Cómo hacer Ricota Casera

Receta para Hacer Ricota Casera

Para los amantes del queso y de los lácteos, el requesón o ricota (ricotta) es un placer como pocos. Agregándola a nuestras preparaciones podemos hacer pastas livianas como el aire, salsas esponjosas e increíbles, y las más sabrosas tartas de vegetales y de casi cualquier sabor.

Sin embargo, y debido a semejante versatilidad, la ricota en algunos mercados puede llegar a lucir un precio poco deseable para los bolsillos regulares. Por ello, hoy aprenderemos a hacer nuestra propia ricota en casa, más natural y sabrosa que nunca.

Ingredientes para hacer ricota casera

Para realizar requesón o ricota casera necesitas leche homogeneizada (o pasteurizada). Con un litro aproximadamente (o 4 tazas) serán suficientes para esta receta. También hace falta una taza de crema de leche, una cucharadita de sal común de mesa (o sal marina fina, la que prefieras) y dos cucharadas de zumo fresco de limón, lo que permitirá la cuajada.

Preparación de la ricota casera

En una olla de fondo grueso, de buena calidad y bien limpia, coloca la leche, la crema de leche, la sal y el zumo o jugo de limón. Remueve suavemente para integrar un poco, y lleva al fuego, a intensidad moderada (no tan fuerte para evitar la sobre-cocción y que la leche hierva y se espume). Es importante que no revuelvas ni remuevas el preparado cuando se va calentando.

En el momento en el que esté a punto de hervir (aún sin burbujear), retira la olla del fuego. Deja reposar por unos 10 a 15 minutos, permitiendo que se arme la cuajada y se separe en grumos, lo que le dará la textura característica a nuestra ricota casera.

Busca un contenedor amplio y coloca en su boca un colador o tamizador amplio, de modo que quede "colgando" sobre la base, dejando buen espacio por debajo. Pon un lienzo fino (como gasa o tela de pañal) sobre el colador o el tamiz. Utilizando una cuchara grande, ve tomando los grumos de la preparación y colocándolos sobre la tela del tamiz, procurando no romperlos, depositándolos con cuidado.

Deja colar y caer todo el líquido posible, durante al menos unos 15 minutos, o por cuanto prefieras, para que se drene la mayor cantidad.

La ricota casera es cremosa, suave, e ideal para untar sobre tostadas o para integrar a otras preparaciones. Se puede aderezar con hierbas frescas si lo gustas. Una vez bien filtrado, coloca en un contenedor de cierre hermético y lleva a la heladera, para consumirla dentro de una semana a partir de la preparación... ¡si es que logras esperar tanto tiempo!

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