Cómo hacer Crema de Árnica

¿Qué es la Crema de Árnica?

La crema de árnica es un genial compuesto que puedes hacer en casa, muy fácil. Es segura para cualquier tipo de piel (salvo alergias y sensibilidades específicas, claro está), y fenomenal para aliviar los músculos cansados al final de un día laborioso o de grandes esfuerzos, como sucede en las épocas de limpieza estacional, mudanzas, reacomodos de muebles y otros.

Reúne tus ingredientes y ponte manos a la obra para hacer una buena dotación de esta crema de árnica casera, muy fácil y por poco dinero.

Beneficios de la árnica

La Arnica montana, también conocida como árnica y como “tabaco de montaña”, es una especie vegetal muy apreciada por sus propiedades medicinales. Crece silvestre en las zonas montañosas (de allí su nombre), tiene un suave aroma que se asemeja al de la camomila o manzanilla, y luce una bella flor de color amarillo y aspecto muy similar al de una margarita silvestre.

Cómo hacer crema de árnica en casa. Receta para preparar crema de árnica casera. Beneficios de la crema de árnica. Usos de la crema de árnica

© Depositphotos.com/gpointstudio

Imagen 1. La crema de árnica alivia los dolores de la artritis reumatoide, de articulaciones y muchos más. Consulta siempre con tu médico antes de usar.

La planta de árnica es una fuente rica en flavonoides, ácidos fenólicos y otros compuestos, los que le confieren diversas propiedades, entre ellas:

  • Analgésicas: Aalivia dolores
  • Antibacteriales: Combate bacterias
  • Antitumorales: Ccombate tumores
  • Antiinflamatorias: Alivia y reduce la inflamación
  • Rubefacientes: Aumenta el flujo sanguíneo, lo que enrojece la piel y favorece los sistemas orgánicos de desintoxicación y otros
  • Astringentes: Retrae tejidos favoreciendo la cicatrización y otras funciones
  • Cicatrizantes: Favorece la cicatrización de tejidos
  • Fungicidas: Combate hongos
  • Vulnerarias: Colabora en la curación de llagas y heridas
  • Coleréticas: Activa la producción de bilis hepático, la excreción de bilis en la vesícula, y purga los intestinos

Beneficios de la crema de árnica

Al usar esta crema de árnica casera recibirás todos los beneficios de la planta. Su aplicación regular aumenta la circulación sanguínea, lo que favorece a los procesos orgánicos de desintoxicación y eliminación de los agentes que pueden producir dolor y rigidez en músculos, articulaciones y otros tejidos, al tiempo que estimula la rápida curación de hematomas y magullones.

En casos de congelación, esta crema previene los daños en tejidos, aumentando la temperatura de la piel (mediante la mayor circulación y, con ello, el aumento del tamaño de las vías sanguíneas que se aproximan a la piel). También reduce la inflamación en golpes, alivia las molestias y dolores de la artritis reumatoide, acelera la recuperación luego de desgarros y distensiones musculares, luxaciones y esguinces, y propicia la curación de lesiones y heridas en la piel.

A nivel estético, la crema de árnica previene la formación de estrías, combate el acné y mejora la apariencia general del cutis. También ayuda a combatir los hongos, alivia los mareos por movimiento (como en el coche o en embarcaciones) y es un genial cicatrizante natural.

Si haces enjuagues bucales de una infusión de árnica, podrás aliviar las encías inflamadas, algunas fuentes de sensibilidad dental, curarás llagas en la cavidad bucal  y también colaborará para combatir anginas y faringitis. Sin embargo, te recomendamos usar esta crema de árnica casera sólo en forma externa, sobre la piel sana y sin lesiones o heridas.

Este producto es seguro para su uso general, pero siempre es recomendable consultar con tu médico de cabecera para descartar sensibilidades o alergias a su composición, y también es mejor evitar el uso de este y otros compuestos de origen herbal durante el embarazo y la lactancia, en personas inmunodeprimidas, bebés muy pequeños, y personas con altas sensibilidades.

Receta de crema de árnica casera

Prepara esta crema casera con los siguientes ingredientes:

  • ⅔ taza de un medio oleoso de base (como aceite de semillas de uva, de jojoba, de almendras dulces u otro, a tu gusto)
  • ½ taza de flores de árnica secas
  • ¼ taza de cera natural de abejas rallada o picada
  • ¼ taza de mantequilla de cacao, manteca de karité o mantequilla de mango (la consigues en farmacias, droguerías y otras tiendas de salud y belleza)
  • ¼ cucharadita de bórax de grado alimenticio
  • ¼ taza de agua filtrada o destilada (o mineral, si no encuentras de las otras)

Calienta suavemente el aceite en una olla o recipiente adecuado en un baño de María muy suave, para que no hierva ni que se queme. Cuando esté a suficiente temperatura, agrega las flores secas de árnica, revuelve suavemente, y mantén el aceite en el baño de María unos 30 minutos, para que no pierda temperatura mientras las flores se hidratan y liberan sus propiedades. Pasado este tiempo, filtra con un tamiz plástico, conservando sólo el aceite.

Regrésalo al recipiente y agrega la cera de abejas picada, rallada o en perlas. Conserva en un suave calor para que la cera vaya disolviéndose, revolviendo ocasionalmente y sin dejar hervir. Cuando la cera se haya integrado, agrega la mantequilla que elijas, revuelve suavemente, y conserva en el calor suave.

Mientras tanto, pon el agua en otra olla adecuada y disuelve allí el bórax. Calienta hasta que casi llegue al punto de hervor, y sólo entonces vierte el agua con bórax lentamente y con mucho cuidado en el contenedor con el aceite (es probable que haga burbujas), revolviendo suavemente para integrar ambas preparaciones, durante algunos minutos.

Puedes batir con algo de vigor, o usar una batidora de inmersión para darle a la crema una textura mucho más cremosa e integrada. Cuando la obtengas, vuelca en potes plásticos o frascos de vidrio con cierre hermético, y conserva en un sitio fresco bien cerrado hasta que llegue el momento de la próxima preparación.

Usa esta crema de árnica casera sobre golpes y hematomas sin piel lastimada, o en partes más extensas de tu cuerpo (como las piernas, la espalda u otras) si has tenido días de mucho esfuerzo. Para que tenga aún un mayor poder reparador, complementa agregando flores secas de consuelda en la infusión inicial (junto con las flores de árnica) para sumar sus poderes curativos a este producto casero.

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