Los sistemas de iluminación y su consumo

La vida útil de los sistemas lumínicos

Apagar las luces de la habitación, cuando queda vacía o durante los horarios de luz natural suficiente, es fundamental para lograr un adecuado ahorro hogareño. Cada sistema lumínico tiene sus propias características, y para que potencies al máximo el uso de tu dinero y los gastos de vivienda, te contamos estos detalles.

Cada tipo de artefacto lumínico tiene una denominación de vida útil, es decir, la cantidad de horas de funcionamiento que se espera para la pieza. Sin embargo, este tiempo es de uso continuo, pues la mayor parte de su consumo interno se produce al encenderlo. Es decir: cuanto más enciendas y apagues un bombillo, menor será su vida útil.

Las luces incandescentes

Los bombillos tradicionales, llamados “luces incandescentes”, debería encenderse sólo cuando la iluminación del ambiente definitivamente no fuese suficiente, y mantenerse encendidos hasta el abandono de la habitación. No las dejes prendidas sin necesidad, pues tienen un consumo elevado. De preferencia, tampoco las estés encendiendo y apagando continuamente, pues minimizas su vida útil y produces un chispazo de altísimo consumo.

Si has de usarlas, colócalas en sitios de iluminación definida: la oficina hogareña mientras vayas a permanecer allí, el sótano o la cochera mientras trabajas en estos lugares y demás. De cualquier manera, procura reemplazarlas por luces de bajo consumo, pues en los sistemas incandescentes sólo el 10% de la energía utilizada va a dar a la iluminación, mientras que el resto se traduce en calor.

Luces fluorescentes

Las luces fluorescentes tienen también un mayor consumo al momento del encendido, y su vida útil se minimiza en mayor medida en este inicio. La regla recomendada es apagarlas si la habitación va a quedar desocupada por 15 minutos o más, sin regreso.

En reglas generales, estos sistemas duran menos (comparativamente) a los incandescentes, por lo que necesitarás contemplar el precio de cambio de los artefactos en el plan de ahorro. Son los adecuados para encender y dejar funcionando, como en la cocina, la luz del pórtico exterior, la de la oficina en horario invernal, o la del lavadero durante la realización de las labores.

Sistemas de bajo consumo

Estos son la mejor idea para el hogar. Su precio de compra es algo más elevado al de los otros sistemas, pero su durabilidad es mucho mayor, y su consumo mucho menor, haciendo que la inversión inicial sea redituable. En relación a su consumo, es fácil calcular el costo desde los datos de tu proveedor de servicios, pues estos bombillos suelen carecer del chispazo inicial de encendido y apagado. Aunque demoran algunos segundos en llegar a su máxima capacidad. Es decir: no sólo consumen menos y duran más, sino que también, durante el encendido, consumen menos que durante el funcionamiento.

Estos sistemas pueden ser encendidos y apagados cuando lo necesites. Son los ideales para el cuarto de baño, las habitaciones, el pasillo, los armarios y demás, cuyas lucen encendemos unas diez o más veces por día. También, en el mercado las encontrarás en una enorme variedad de formatos de consumo e intensidad, siendo entonces adaptables a las dimensiones de cada ambiente. La mejor idea de ahorro y de eficiencia es esta, definitivamente.
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