Cómo evitar que el perro entre a la piscina

Qué hacer para que el perro no entre a la piscina

Dependiendo la raza de tu animal, es probable que en el calor sofocante del verano vea con cariño a esas aguas cristalinas y refrescantes que quedan a su disposición. A muchos les gusta jugar con su mascota en la piscina, mientras que otros tienen una enorme dificultad: su can arroja suciedad y pelos al agua, tapando los filtros y dificultando el mantenimiento. Pero se puede enseñar al perro a no ingresar al agua, sin castigos dolorosos y con gran eficiencia.

Educar al perro para que no entre a la piscina

Bajo ningún concepto apoyamos el maltrato a los animales, pero sí comprendemos que a veces es necesario regañar al animal para su mejor educación. En algunos perros un pequeño grito o elevar un poco la voz bastará, pero otros son algo más rebeldes y temerarios, y llegan a una situación en que los gritos no son más que orientativos para su conducta.

En estos casos, lo que proponemos es el tradicional truco del papel de diario enrollado: haz un tubo con una hoja de papel periódico y úsalo para regañar al animal. Si vas a golpearlo, hazlo sobre la parte posterior del lomo (por encima de la cola) y no en el rostro: el papel se doblará y no sentirá dolor, pero su sonido lo asustará.

Regañar con el papel periódico tiene otra ventaja: ante el arribo de un malhechor al hogar, el animal no se asustará ni tomará respeto por una amenaza de golpe con un palo o con la mano, y podrá defenderse. Admitamos esto: es muy poco probable que llegue un ladrón con un rollo de papel periódico en su mano, ¿verdad?.

Una piscina para el perro

Además de regañar al perro cuando se acerque a la piscina o intente sumergirse, debes recompensarlo por su buena acción de mantenerse fuera. El animal no busca hacerte enojar, sino refrescarse por el calor, con una inocencia y una naturalidad innegables. Por eso, es necesario que dispongas de una buena cantidad de agua fresca para beber, renovándola una a dos veces por día y todas las veces que se ensucie, para que siempre tenga bebida lista para saciar su sed.

También necesitas darle un medio para que se refresque. Si al perro le gusta el agua, ofrécele una vieja palangana o una antigua piscina de lona de tamaño pequeño (o de bebé, si tus hijos ya no la usan). Tu mascota necesita enfriar su cuerpo, en particular si tiene el pelaje largo y voluminoso (razón por la cual no querrás que ingrese a la piscina). El que tenga una pequeña alberca especial para él o ella será sensacional, solucionará el problema, y será mucho más simple para todos.

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