Cómo evitar errores comunes al limpiar alfombras

Consejos para quitar manchas de las alfombras

La limpieza de las alfombras parece bastante sencilla: pasamos la aspiradora o la barremos (o cepillamos) con regularidad, y aplicamos bicarbonato de sodio para mantenerlas frescas, mullidas, y con vibrantes colores. Pero claro, este es el procedimiento regular cuando se trata de suciedades comunes. ¿Qué sucede cuando hay manchas profundas en las alfombras, por comidas o bebidas derramadas, crayolas y otras peores?

Es allí cuando sacamos a relucir todos los recursos aprendidos para eliminar diferentes manchas de alfombras y moquetas: Zumo de limón, bicarbonato de sodio, vino blanco, jabón blanco, agua hirviendo y demás son nuestros aliados. Hasta allí, todo funciona bien con los materiales, pero a veces es la metodología la que altera los buenos resultados.

Analizar la mancha antes de actuar

Debemos prestar atención al estado general de la alfombra antes de efectuar la limpieza. Cada mancha tiene su mejor solución, por lo que debemos tratarlas de manera independiente. Antes de hacer la limpieza general, analiza buscando la presencia de pequeñas manchas. Dales la solución apropiada (en nuestro portal encontrarás artículos con consejos para cada tipo de mancha), deja secar o fijar, y recién entonces hacer la limpieza integral, con espumas, productos, aspiradora o con la metodología apropiada. Así, podrás evitar fijar manchas rebeldes por no darles la limpieza más adecuada.

Cómo quitar una mancha seca de la alfombra

Cuando tenemos una mancha seca, ya sea de barro, comida derramada o demás, solemos intentar limpiarla y terminamos por agravar aún más la suciedad. En estos casos, lo mejor es dejar secar la mancha (por su cuenta, no apliques calor ya que podrías fijarla más), y luego debemos cepillarla con un cepillo de cerdas medias o firmes.
Ya retirada la mayor cantidad de suciedad posible, quedará sólo la mancha, sobre la que podremos accionar diversos trucos de limpieza, dependiendo de su composición.

Cuidados en el uso de espumas y productos de limpieza

También debes tener cuidado a la hora de utilizar espumas y productos de limpieza, ya sean comerciales o caseros. Utiliza la cantidad adecuada, por el tiempo indicado o necesario, para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad. En una alfombra de alto tránsito, si aplicamos productos de limpieza sobre puntos específicos, terminaremos por hacer que este punto se vea reluciente... remarcando aún más el estado general del resto de la alfombra (Serán como "manchas limpias").

No debes excederte en la cantidad de producto de limpieza, pero tampoco aplicar de menos. Ciertos limpiadores pueden alterar el estado de la alfombra si los aplicas con demasiada regularidad o por demasiado tiempo.

Nunca utilices productos abrasivos o demasiado agresivos en alfombras sintéticas, pues podrías "quemar" sus pelos y terminar por arruinarla por completo. Evita el uso de cloro, lavandina y blanqueador, también el de peróxido de hidrógeno y otros elementos que podrían alterarla. No limpies a vapor si desconoces la composición de la alfombra: podrías deformarla y hasta quemarla.

Luego de realizar limpiezas específicas, a veces solemos repasar con agua. Controla la cantidad de agua utilizada. Si te excedes en su cantidad, el sobrante líquido podría drenar hacia debajo de la alfombra, causando no sólo posibles futuras manchas por humedad, sino también daños y alteraciones potenciales en la estructura del hogar, en pisos de maderas o también de cementos.

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