Cómo elegir la herramienta adecuada para pintar

Consejos para elegir la herramienta corecgta para pintar

Dependiendo de la superficie o el objeto a pintar, podemos elegir entre una gran variedad de herramientas que podemos aprovechar para lograr distintos acabados. Ya sea paredes, muebles, puertas, pisos u objetos pequeños, debemos aprender a distinguir el mejor uso para brochas, pinceles, rodillos, almohadillas u otros.

 

Las brochas y pinceles son los elementos más utilizados en la mayoría de los trabajos de pintura. Si la pintura a realizar fuesen detalles específicos y pequeños, utilizaremos pinceles chicos de diversas cerdas y largos. Pero si se tratara de superficies mayores, podemos utilizar brochas y pinceles mayores.

Las brochas o pinceles redondos son ideales para pintar las esquinas de las paredes y otras superficies grandes con relieves y formas irregulares. Para el resto de la pared, podremos utilizar un rodillo o una almohadilla, como leeremos más adelante.

Si quisiéramos pintar una superficie plana y grande con brocha, será conveniente elegir una bien ancha y de buen grosor, para obtener un acabado más liso y terso. Si la labor de pintura fuese específica, lisa y en una superficie no tan grande (como, por ejemplo, una puerta o un mueble), lo mejor será utilizar un pincel plano, en especial para lacas y barnices.

Por lo general, las brochas y los pinceles son usados para trabajos específicos, por lo que se los suele elegir para trabajar con pinturas al agua o látex.

Además del formato, está la decisión de elegir entre diversos materiales de composición. Así, tendremos que escoger entre cerdas naturales y sintéticas, duras y blandas, largas y cortas. Por ejemplo, las cerdas cortas y duras dejan vetas en la superficie, y son ideales para crear falsos acabados y texturas, mientras que las cerdas más bandas y largas dejan una pintura más lisa y suave, ideales para grandes superficies. Una buena idea es dejar las cerdas de los pinceles nuevos sumergidas en lino (si son cerdas naturales) o en agua (si son de nylon o sintéticas) para que estas se inflamen y nos den un acabado más parejo, por más tiempo.

Por su parte, los rodillos son una herramienta sumamente práctica, si los sabemos elegir bien. Los usamos para pintar grandes superficies, como paredes, techos, pisos y otros. Los hay de goma espuma, de lana sintética y de lana natural, muy útiles para pintar paredes de yeso, mampostería y otros similares, y también podremos encontrarlos en pelo natural, ideales para pintar maderas y paredes muy lisas.

Para hacer una diferenciación general, los rodillos "peludos" (de cerdas o pelos largos) son ideales para superficies irregulares, como estucados, yesos y demás, mientras que los de pelo corto son mejores para trabajos y acabados más lisos y homogéneos.

También podremos elegir rodillos texturadores, que presentan irregularidades y materiales especiales para dejar acabados texturados y aspectos visuales especiales en los trabajos de pintura. Por lo general, los utilizaremos para pinturas látex, aunque esto no es una condición especial.

Por su parte, las almohadillas reemplazan a los rodillos en la pintura de superficies extensas de diversas texturas. Son trozos de tela sintética que se arrastran, dejando un acabado liso y homogéneo. Se las utiliza generalmente con pinturas látex, ya que los disolventes de la limpieza podrían arruinarlas.

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