El Riesgo de Dar Demasiado en una Relación

Las Consecuencias de Dar Demasiado en la Pareja

Si desde hace tiempo te sientes en soledad, incluso cuando estas junto a tu pareja y no sientes que te comprenda o que te preste la misma atención, es posible que estés cayendo en una problemática común: el de dar demasiado en la pareja. Es un riesgo, y completamente injusto tanto para quien da de más, como para quien no parece equiparar ni apreciar la entrega.

Es cierto que cada relación es única en sus particularidades, pero ya desde el análisis sabemos que la pareja debe o necesita ser equitativa: dos partes iguales, dos partes con el mismo “peso”, los mismos derechos y las mismas obligaciones. Por otro lado, sabemos que es el amor, el cariño y el apoyo lo que dictará las acciones diarias. Vale decir: cuando tu pareja estuviera atravesando un momento difícil, es normal, parte de nuestra naturaleza, intentar compensar su malestar con mayores esfuerzos de nuestra parte.

El problema de dar demasiado en la relación. Preguntas para saber si estás dando demasiado en la pareja. Eres quien da demasiado en la relación?

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Imagen 1. ¿Sólo recibes indiferencia a pesar de tus esfuerzos?. Puede ser una señal de que estás dando demasiado en la relación.

Pero pronto este desequilibrio de los esfuerzos y del “trabajo” debiera verse normalizado. A veces tú darás más, a veces tu pareja será la que dé más, y a veces darán los dos por igual. O, al menos, eso es lo que necesitamos que suceda a lo largo del tiempo compartido, para sentirnos respetados, acompañados en nuestro sendero de vida, y para no sentir como si estuvieras dando demasiado en la relación.

Dar demasiado en la relación

Ya la sola duda denota un conflicto en tu vida sentimental. Si sientes que te estás esforzando demasiado, que no hay suficientes “recompensas” que satisfagan tus concesiones, que eres quien está empujando un carro cuesta arriba sin ayuda alguna, y desde hace demasiado tiempo, es el momento de detenerte y analizar cuál es tu situación real.

Todo esfuerzo que hagas en tu relación debiera tener aparejada la sensación de satisfacción. Tanto para tu pareja como también para ti: si te esfuerzas de más cuando tu ser amado estuviera atravesando un mal momento, la sensación debería ser positiva (“me esfuerzo porque esto le ayuda”), y no negativa (“por mucho que me esfuerzo, mi pareja parece ni siquiera notarlo, y hasta se queja de mis faltas”). Cuando no hay placer ni satisfacción detrás de tus intentos, necesitas analizar si te estás esforzando de más, o si lo estás haciendo en la manera correcta y positiva.

El diálogo es fundamental. A veces sucede que medimos la vida con nuestra propia vara, y comenzamos a dar a nuestra pareja lo que nosotros quisiéramos recibir y no lo que en verdad aprecia y necesita. Así, sólo te estarías esforzando de más, sacrificando demasiado, sin tener éxito en tus empeños. Tú te esfuerzas en dialogar a diario de miles de temas, pero el o ella está pasando un mal momento en el trabajo y esta noche necesita algo de silencio, tumbarse a ver la TV y nada más. Habla, consúltale lo que necesita, dile lo que tú necesitas, lleguen a un acuerdo franco, sincero y natural que los beneficie a ambos.

¿Cómo saber cuándo das demasiado en la relación?

Sólo verifica cómo te sientes al respecto. ¿Piensas que no vale la pena siquiera esforzarse?. Imagina que tu pareja ya no estuviera junto a ti: ¿seguirías sintiéndote como ahora?. Piensa en lo que haces, y cuáles son las consecuencias de tus actos, teniendo en cuenta las siguientes premisas:

- Si has perdido amigos o cortado relaciones y actividades sociales porque a tu pareja no le gusta o no quiere que le dejes.
- Si has dejado de hacer las actividades que te hacen feliz porque tu pareja necesita compañía y tu atención indivisible.
- Si has cambiado tu manera de vestir, de actuar, el modo en el que haces ciertas actividades en tu hogar, si has hecho cambios porque tu pareja te lo ha recriminado en su propio beneficio.
- Si notas que hace meses que, antes de ponerte en acción, piensas cómo puedes hacerlo para beneficiar a tu pareja.
- Si notas que el esfuerzo que tu pareja hace por ti no es equitativo con el que tú estás haciendo.
- Si te esmeras por hacerle sentir amor, y no recibes algo similar como respuesta.
- Si has debido cambiar tu visión para hacerla coincidir con la de tu pareja.
- Si sólo recibes regaños o recriminaciones y nunca agradecimiento por tus esfuerzos.
- Si sientes que para los demás siempre tiene una sonrisa y una palabra amable, pero para ti sólo hay silencio e indiferencia.
- Si, en definitiva, antes de llegar a casa te sientes con nervios, anticipándote a “qué encontrarás hoy” y “qué tendrás que hacer” en lugar de sentir la emoción del encuentro diario.

Sólo hazte estas y otras preguntas, y verifica si en tu relación hay aún amor, excitación, relajación, confianza, apoyo mutuo y todas las demás emociones positivas que son las que nos animan a compartir la vida con alguien. Si has llegado al punto de pensar que das demasiado en la relación, tómalo como la primera señal de alarma y analiza tu vida, para buscar primero tu propia felicidad y luego, en lo que puedas, la de tus seres queridos.

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