Cómo diseñar tu propia vajilla original

Decorar la vajilla

Atrás han quedado los días en los que debíamos conformarnos con una porcelana blancuzca y aburrida. Hoy en el mercado podemos encontrar una gran variedad de elementos y materiales que nos permiten decorar y diseñar nuestra propia vajilla personalizada, dándonos la posibilidad de cambiar por completo su aspecto y apariencia.

Pasos para decorar la vajilla

Limpiar. Para redecorar tu vajilla, primero debés comenzar por lavarla bien, con detergente y agua caliente, eliminando cualquier resto y grasitud. Luego la limpiás con un algodón o trapo embebido en alcohol, para eliminar la grasitud que pudiera haber quedado por efecto de tus manos o del repasador que utilizaste para secarla.

Elegir el diseño. Buscá en revistas la imagen que te gustaría lucir en tu vajilla, y calcala con la ayuda de un carbónico (si es amarillo, mejor, de lo contrario: negro) y ya podés comenzar a pintar. Si te animás, podrías ir pintando a mano alzada, o bien dibujando tu propio diseño con un lápiz de carbón suave.

Características de la pintura para vajilla

Para pintar vas a utilizar esmaltes para porcelana, que podés encontrar con gran sencillez en el mercado. También podrías utilizar una mezcla de pintura acrílica y barniz vitrificable en partes iguales. Luego de pintar las piezas, recordá dejar secar por dos horas y dar una nueva capa de barniz especial, para protegerlas.

Cuando compres tus materiales de pintura, asegurate de consultarle al vendedor que te aconseja sobre la posibilidad de colocar alimentos sobre estos materiales. Claro está que esto te va a interesar si querés pintar vajilla de uso, y no vajilla para decoración. En este segundo caso, podés utilizar cualquier material, ya que esto no podría en peligro tu salud ni la de tu familia.

De acuerdo a las características del material, puede que tengas que calentar las piezas en el horno. Esto se hace colocándolas (luego de unas cuatro a cinco horas de secado) en el horno apagado, encenderlo a 130 °C y apagarlo a los 30 minutos, dejando las piezas pintadas en su interior hasta que el horno esté frío nuevamente.

Esta vajilla puede ser luego lavada de forma habitual, y también en máquinas lavavajilla. La única precaución que hay que tener es en intentar no raspar la zona pintada, puesto que con el tiempo podríamos ocasionar daños al diseño.

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