Cómo deshuesar un pollo

Guía para deshuesar un pollo

La tarea de quitar los huesos del pollo sin desarmar su forma es esencial para crear una deliciosa ave rellena, o bien para piezas mejor presentadas y más fáciles de comer.

Para deshuesar un pollo es fundamental contar con un cuchillo de hoja pequeña y delgada, con gran filo. Debes manipularlo con cuidado para evitar accidentes. También es necesario utilizar tus manos en esta tarea, particularmente para desprender la piel del hueso.
Si te incomoda meter tus manos dentro del ave, o si no quieres quitarte los anillos o te acabas de hacer la manicura, protégelas con guantes de látex, como los de uso quirúrgico.

Pasos para deshuesar un pollo

Puedes deshuesar el pollo entero o cortándolo por piezas. Primero quiebra las coyunturas y articulaciones, doblándolas más allá de su movimiento natural hasta oír un sonido seco. Inserta en cuchillo de punta y, cuando encuentres la separación entre las articulaciones, haz una leve palanca para quebrarla, dividiendo las piezas sin dificultad. Para separar y quebrar el rancho y las supremas, haz una presión firme sobre “el pecho” del pollo, quebrando así sus costillas.

Tanto en el caso del ave entera como por piezas, comienza a deshuesar el pollo por la zona de la pechuga. Inserta el cuchillo de punta, por entre la carne y el hueso con mucho cuidado, y procura crear una grieta. Luego, continúa con el cuchillo o, mejor aún, con tus dedos, recorriendo el hueso para ir separándolo de la carne. Hazlo por ambos lados, hasta notar la carcasa del rancho desprendida.

El siguiente paso es deshuesar la rabadilla y la parte dorsal del ave. Repite el procedimiento, quebrando las articulaciones y recorriendo los huesos con los dedos o con el filo del cuchillo, hasta que se separe. Puedes ir quebrando los huesos para que te sea más fácil quitarlos del cuerpo, recordando nunca serrucharlos, sino golpearlos como con un hacha, o quebrándolos con las manos, para que así no se astillen y contaminen la carne.

Deshuesar alas y patas del pollo

Es más fácil deshuesarlas cuando están cortadas en piezas, aunque si decides dejar el ave entera puedes hacer un pequeño corte en la carne, por sobre la articulación que las une. Mete tu dedo índice y recorre el hueso, haciendo un poco de presión para separarlo del cuerpo.

Quiebra bien todas las articulaciones para que se desprendan unas de otras, de modo de poder retirar el hueso por partes. En un pollo fresco, los huesos largos de las patas y los superiores de las alas se desprenderán fácilmente.

El extremo de las alas es muy difícil de deshuesar, pues se trata sólo de hueso y piel. Lo mejor es eliminarlo, o bien cubrirlo con un papel de cocina o aluminio para llevar al horno, evitando que se queme.

Cuando termines de deshuesar el pollo, corrobora que no haya quedado ninguna costilla o astilla de hueso en la carne. El ave ya estará lista para ser rellena con los sabores y hierbas que prefieras, o para salar y llevar al horno en un platillo a prueba de niños y quisquillosos.

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