Cómo curar un mate amargo con yerba

Curar un mate amargo

La cura de un mate nuevo, además de tratarse de una actividad higiénica, es tan parte de la añosa tradición matera como lo es el compartirlo después. Quienes toman mates dulces, con edulcorantes, con yuyitos o amargos tienen sus propias costumbres de consumo y, por supuesto, también tienen sus hábitos de cura. Esto se debe a que las diversas formas de curar un mate nuevo, es decir: acostumbrarlo o "domarlo" para su posterior utilización, dependerá de las intenciones que se posean para dicho elemento, además de los materiales de manufactura intervinientes.

Los mates comunes suelen ser curados con brasas y azúcar o con leche, o también tan sólo con brasas de cepa de vid o de nogal, aunque esto también dependerá de las maderas que se posean a mano. Claro que hay tantas formas de curar como de beber el mate, y estas tradiciones suelen ser trasmitidas de generación en generación. Pero hay otras costumbres un tanto más modernas: hay quienes, simplemente, deciden colocar unas gotitas de alcohol, haciéndolo recorrer el interior del mate, y le prenden fuego durante unos segundos para eliminar las impurezas y para lograr una suerte de tapizado carbonizado, evitando luego filtraciones.

Consejo para curar un mate amargo

Sin embargo, los bebedores de mate amargo y cimarrón tienen una costumbre mucho más natural: la cura de yerba mate. Esta técnica se trata de acostumbrar el interior del mate al mero saber de la yerba, empapándolo de él, y humectando las paredes y el fondo para ensanchar las fibras de la madera y evitar posibles filtraciones futuras con el uso cotidiano.

Para curar un mate con yerba tan sólo debemos colocar yerba y agua a unos 96°C en su interior, cubriendo el interior por completo y colmando la capacidad del mate, y dejarlo reposar durante tres días. Pasado este tiempo, se elimina la yerba, se enjuaga el mate (con agua fría, sólo si fuera necesario) y se deja secar por completo. Si en la zona hay sol, lo mejor es no enjuagarlo y dejarlo secar bajo el rayo del sol.

Luego de esta cura, el mate amargo quedará listo para su uso. Recordá siempre tener otro mate a mano para convidar a quienes gusten de mates dulces, ya que tan sólo la incorporación de una pizca de azúcar, aunque esté seca, puede modificar el sabor de tu mate cimarrón.

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