Cómo cuidar y conservar los manteles

Cuidar y conservar los manteles

Los manteles son piezas únicas. Logran vestir una mesa con su sola presencia, son elegantes o divertidos, y son lo primero que marca la temática de una cena. Su mantenimiento, contrariamente a lo que muchos piensen, es bastante sencillo: tan sólo se debe procurar darles la limpieza y el guardado adecuados, para tenerlos siempre en óptimas condiciones.

Consejos para el cuidado de los manteles

En Como Hacer Para hemos leído muchas interesantes notas al respecto de la limpieza específica de manchas rebeldes, que podemos aplicar en nuestros manteles. Ya sea que se trate de manchas de aceites o grasas, de vino, o casi de cualquier tipo, podemos seguir los consejos aprendidos en el portal para darles la limpieza ideal.

Secado. Al secar los manteles lavados, lo mejor es hacerlo en la soga o tendedero, asidos por uno de sus laterales (para no marcarlos al centro y evitar que toquen el piso), bien estirados, y preferentemente mojados, para que el propio peso del agua los estire y facilite el planchado. Si tu mantel es bien colorido y alegre, procurá tenderlo a la sombra, o al menos al reparo del sol de mediodía. Si ves que inevitablemente le va a pegar la luz del sol más fuerte, tendelos de modo tal que el revés sea el que quede a merced de esta luz.

Planchado. Al planchar, utilizá la temperatura ideal para cada material. Recordá que si el mantel tiene poliéster en gran concentración, no será necesario siquiera plancharlo, y de hacerlo debe utilizarse plancha tibia y un trapo intermedio. Siempre planchá los manteles estirados, por sectores, para no marcar los pliegues: un mantel con pliegues no luce del todo bien al ser colocado en una vistosa mesa, y puede terminar por apagar el look elegante de tu vajilla.

Guardado. Para guardarlos, lo mejor sería enrollarlos y colocarlos dentro de tubos. En las sederías te pueden dar los tubos que se utilizan para contener las telas. También en las casas de polarizados de vidrios te pueden obsequiar los tubos plásticos que contienen las láminas. Estos tubos de cartón o de plástico (o PVC) son ideales, ya que previenen que el mantel se arrugue por el peso de los demás manteles.

Para prevenir el ataque de polillas, no utilices naftalina: su olor quedará penetrado en la tela, y puede traerte graves problemas a la hora de servir la mesa. Mejor, hacé bolsitas de gasa y colocá dentro unas flores de lavanda. Esta flor, además de dar buen aroma a tu mantel, lo protegerá contra polillas, larvas y otras pestes.

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