Cómo Cuidar una Planta de Menta

Cómo Plantar Menta

Saber cuidar una planta de menta a lo largo del año es lo que hará de tu cocina una verdadera maravilla. Comidas sabrosas, bebidas refrescantes y hasta tratamientos caseros para la salud y la belleza se hacen posibles con estas hojas verdes y aromáticas… siempre y cuando cuentes con una planta en las mejores condiciones.

La menta es una de las hierbas aromáticas que no puede faltar en tu especiero… ni en tus macetas. Cultivarla es fácil, y te asegurará una provisión constante de hojas frescas de delicioso aroma para usar en la cocina, para preparar bebidas o para darle un toque extra a tus infusiones calientes. También las ensaladas se ven beneficiadas si les agregas algunas hojitas picadas, y son esenciales para decorar carnes horneadas o pasteles dulces.

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© Depositphotos.com/zirconicusso

Imagen 1. Las hojas de menta son geniales para decorar y dar sabor a salsas, carnes, bebidas, batidos y lo que quieras.

Las hojas de menta pueden secarse en la oscuridad y triturarse, ya sea para hacerlas durar más tiempo y agregarlas a tus comidas, como también para usarlas en tratamientos de belleza caseros.

Tips para plantar menta

Aprender a cuidar una planta de menta es en verdad fácil, pues es considerada como una gran “invasora” del jardín. Bastará con tenerla en un tiesto de baja altura para que se expanda en todas las direcciones, propagándose y llenando tus canteros y suelos con su hermosa presencia. Pero también puedes tenerla en macetas y estimular su propagación sólo con orientar sus nuevos brotes hacia la tierra de tiestos contiguos.

Si vas a plantar menta, ten en cuenta estos consejos:

1. Esta especie se beneficia de los suelos nutridos y con buen drenaje: prepara la tierra donde vayas a ponerla, agregando mezcla para cultivos, arcilla de río y piedras en la base.

2. Una a dos veces por temporada, agrega abonos orgánicos y/o minerales a la tierra para mantener la planta siempre fuerte y en desarrollo. Otra opción es añadir fertilizante líquido al agua de riego, sólo en cantidad moderada.

3. El riego de la menta debe ser desde normal hasta abundante, dependiendo de la variedad, de la tierra usada y del clima. Sólo verifica cómo va respondiendo a la humedad, para ajustar el riego de modo que la tierra nunca esté seca.

4. No riegues las hojas sino el suelo. Pon agua en un plato ubicado debajo de la maceta, por si la planta necesitara más para su desarrollo, pues requiere de una humedad constante.

5. La mayoría de las plantas de menta necesitan buen sol, pero si el clima es muy agresivo en tu ciudad, procura tenerla a la luz pero no al sol directo. En todo caso, ponla en un sitio donde pueda aprovechar el sol de la mañana, que es menos agresivo.

6. Poda lamenta para estimular su volumen y crecimiento. Aprovecha a crear esquejes, para formar nuevas plantas al tiempo que para podar la original.

7. Para propagarla, déjala cerca del suelo o corta esquejes justo por encima de un nudo, y ponlo en tierra húmeda o en agua hasta que libere raíces. Luego, puedes pasarla a tierra húmeda y cálida.

8. Analiza tu planta de menta regularmente. Sus hojas deben ser de color verde brillante y, si no fuera así, puede que le esté faltando nutrientes, riego o sol. Analízala también por enfermedades, aunque es muy resistente. En general, sólo es propensa a la roya, que se manifiesta con manchas de color anaranjado en los tallos y en el dorso de las hojas. Puedes tratarla con productos plaguicidas específicos para este mal.

Sólo aplica estos consejos y verifica cómo responde a cada cambio, para plantar menta en las condiciones particulares de tu jardín, del sitio donde tengas tus macetas, y del clima y condiciones de tu ciudad.

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