Cómo Cuidar las Fresias

Consejos para Cuidar Fresias

Con su color surtido y su profunda fragancia, las fresias (o fresillas) son una de las flores preferidas para tener en casa, pero lamentablemente no siempre sabemos cómo mantenerlas adecuadamente. Por eso, hoy te enseñamos a cuidar las fresias con trucos especiales que te ayudarán a tenerlas floridas y frondosas por mucho tiempo.

Algunos datos de interés

Para saber cómo cuidar las fresias adecuadamente, primero necesitas conocer algo más sobre estas deliciosas flores coloridas. La planta es originaria de Sudáfrica, es de exterior, crece de bulbo, y se da mejor en los climas templados, no siendo resistente al calor extremo ni al frío intenso. Las flores nacen en grupos de 5 a 8 de un tallo en una línea, es decir, a lo largo de una sola de las caras de su vástago.

Tips para el mantenimiento y cuidado de las fresias. Cómo cultivar fresias en el jardín. Claves para plantar fresias en macetas y canteros

© Depositphotos.com/SergeyKolesnikov

Imagen 1. ¡Cuida los bulbos y las hojas! Las fresias son flores frágiles, muy susceptibles a las temperaturas extremas.

Originalmente, su color supo ser amarillo y anaranjado, aunque con las modificaciones naturales y científicas, las fresias de hoy pueden ser también rojas, rosadas, azules, blancas, malvas, lavandas, y hasta bicolores, entre sus actuales 12 variedades en existencia. Pueden durar muy bien en floreros y, aunque son de exterior, también se pueden cultivar en tiestos dentro de casa.

Claves para cuidar fresias

Clima: Por un lado, debes prestar atención al clima de la zona donde las vayas a mantener. Ya sea en el suelo o en tiestos, en interior o en exterior, la planta necesita de un clima templado a cálido.

Sol: Pueden recibir sol directo (de hecho, lo prefieren siempre que no sea demasiado), con un poco de sombra en las horas más extremas.

Tierra: La tierra del cultivo de las fresias debe ser liviana, aireada, con buen drenaje. Se recomienda agregar turba rubia, y también desinfectarla de enfermedades vegetales, además de reducir el contenido de sales. Necesitan de un suelo nutrido y abonado regularmente (en especial antes de su siembra o traspaso). Puedes usar fertilizantes y abonos comerciales, aunque la composta casera es una de sus favoritas.

Siembra: Si vas a colocarlas en el suelo, asegúrate de poner los cromos (bulbos, “papas”) a unos 7 a 8 centímetros de separación unos de otros, y con una profundidad no mayor a los 3 centímetros debajo de la tierra. La mejor siembra es al inicio del otoño o fines del verano.

Bulbos: Luego de la temporada, debes dejar descansar los cromos en la tierra, con poco riego, y hacia el final del año los bulbos se desentierran, se sacuden (en seco), se envuelven en papel periódico y se dejan dentro de una caja, en un sitio algo húmedo y templado, hasta el año siguiente (aproximadamente: 70% de humedad y 28°C).

Agua: El riego de las fresias, tanto en tierra como en tiesto, debe ser sólo moderado, y de acuerdo tanto a las condiciones de la tierra como también al clima reinante. Durante la floración y la brotación puedes regar cada dos días, aproximadamente, pues no gustan del exceso de agua. Fuera de temporada, hazlo cada 3 a 5 días, sin dejar que la tierra se empantane ni tampoco que se seque por completo.

Flores: El mejor momento para la floración es en el inicio y mediados del invierno. Pueden cortarse los vástagos (tallos) con las flores bien maduras, y conservarse en floreros para decorar y perfumar cualquier ambiente del interior.

Ten en cuenta estos consejos y tu siembra, el cultivo y disfrute de esta especie se prolongará por semanas, y hasta por años con las técnicas adecuadas. Ahora que conoces estos consejos para cuidar las fresias, ¡podrás tener tu hogar colorido y perfumado por muchísimo tiempo!

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