Cómo conservar botellas de champagne

Una correcta conservación del champagne permitirá que conserve sus propiedades y su sabor original. Aquí hay algunas sugerencias.

Cómo conservar botellas de champagne

Consejos para conservar el champagne

Posición de la botella

  • La posición de la botella en reposo es fundamental, y es por eso que deben estar acostadas para que el corcho, en contacto con el vino, impida todo intercambio con el exterior. De esta manera evitaremos que el tapón pierde elasticidad y facilite la fugas de gas, así como de aromas, lo cual ocurriría si la botella estuviera de pie.

Exposición a la luz

  • El champagne debe estar resguardado de la luz, evitando su exposición a la luz solar ya que de lo contrario se deterioraría rápidamente. Para tomar conciencia de ello, vale destacar que con una luz potente bastan tan solo 78 horas para que el liquido pierda sus propiedades originales.
  • Únicamente la luz procedente de las lámparas de sodio no produce ninguna degradación.

"El champagne debe estar resguardado de la luz, evitando su exposición a la luz solar ya que de lo contrario se deterioraría rápidamente."

Temperatura

  • En cuanto a la temperatura, las botellas no deben sufrir cambios tratando de que permanezcan en un lugar fresco.
  • Es importante tener en cuenta estos aspectos, sobre todo cuando no se cuenta con una bodega bien adaptada a las normas ideales.
  • El champagne debe enfriarse lentamente. Para alcanzar la temperatura justa para consumir, el mejor método consiste en sumergir la botella en una cubitera con mezcla de agua y hielo durante 20 minutos o media hora.
  • En caso de no contar con estos elementos, puede enfriarse en la heladera pero teniendo en cuenta que no debe quedar por mucho tiempo, no mas de medio día, porque de lo contrario el champagne pierde carbónico y, por tanto, propiedades.
  • La temperatura ideal para servir es de 6º a 8º C. Siempre se debe procurar no servir demasiado frío o helado porque pierde todo el sabor; y si está excesivamente caliente se hace pesado, pierde el aroma y la espuma desaparece, por lo tanto hay que tratar de darle la temperatura justa para saborearlo al máximo.

"La temperatura ideal para servir es de 6º a 8º C; ya que si se sirve demasiado frío o caliente, pierde todo el sabor, o se hace pesado y pierde el aroma y la espuma."