Las tareas hogareñas y el ahorro: el planchado

Ahorrando con la plancha en mano

El planchado, esa labor hogareña que muchos detestan, nos permite gozar luego de prendas de vestir suaves, bien presentadas, y hasta libres de bacterias y amenazas. Sin embargo, debemos saber cómo realizar el planchado de un modo eficaz, para disfrutar de sus resultados y, al mismo tiempo, minimizar en los costos de electricidad tan altos que conlleva esta actividad.

La plancha debe ser, en lo posible, un modelo nuevo. Aprovecha los programas de trueque, en lo que puedes entregar tu plancha como parte del pago, para ir adquiriendo modelos cada vez mejores, con más funciones y con menor consumo eléctrico. El vapor es un gran aliado del planchado, pero no es necesario adquirir planchas con un depósito de agua: puedes comprar contenedores con aspersores para rociar las prendas a planchar, comprando así planchas modernas a menores costos.

Antes de planchar, a preparar la ropa

Antes de conectar la plancha y encenderla, prepara la ropa. Voltéala para plancharla por su lado interno, en especial las que poseen detalles, estampados y botones. Sepárala en montones, y colócalas bien dobladas o estiradas, para que no junten mayores arrugas en la espera. Si las prendas poseen manchas, no las planches, pues sólo estarías fijando la suciedad al tejido.

Separa la ropa a planchar según su tipo de material. Ello se debe a que algunas prendas requieren de planchados a menores temperaturas. Cada prenda posee etiquetas que indican las instrucciones de planchado. Se trata del dibujo simplificado de una plancha, con puntos dentro. Un punto indica un planchado más suave (sedas, por ejemplo); dos puntos indican un planchado regular (hasta 120°C, en tejidos como lanas, cachemiras y otros)), y tres puntos indican una alta temperatura, sin superar los 140°C o 150°C (como algodón, lino, dénim o mezclilla, y otros).

Temperatura de la plancha

Comienza por las prendas de menor temperatura de planchado, y ve aumentando el calor de la plancha conforme vas avanzando en la pila de prendas. Eso sí: recuerda desenchufar o desconectar la plancha cuando aún te queden dos a tres prendas, aprovechando el calor residual y minimizando su consumo eléctrico.

Analiza bien los tejidos. Los sintéticos no admiten planchas, pues se deterioran las prendas. Algunos sintéticos admiten planchados suaves, cubriendo la prenda con un paño de fibra natural delgado.

Para optimizar la tarea de planchado, comienza por los bordes y pliegues. Así podrás planchar velozmente el interior de la prenda, minimizando el tiempo. Esto, también, impide que las prendas se deformen, haciéndolas perdurar por más tiempo.

Plancha cuando hace menos calor en el día, como al final de la jornada, por la noche, o a primera hora. Junta las prendas a planchar, para aprovechar el calor residual del aparato, y también para realizar la tediosa tarea de una sola vez.

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