Consejos al trabajar en un negocio familiar

Cómo trabajar en una empresa familiar sin problemas

Son muchas las veces que nos ofrecen trabajar o formar parte de un negocio de la familia, y aunque tiene sus ventajas, cuenta también con varios inconvenientes.
Presta atención y descubre todas las precauciones que debes tomar al mezclar negocios con familia.

Confianza mutua al trabajar con un familiar

Debes confiar en el familiar con el que inicias el negocio, y así mismo él o ella debe confiar en ti. Por el contrario de lo que mucha gente cree, una relación de confianza no tiene por qué ser únicamente entre pareja, hijos, padres o hermanos, se puede montar una empresa perfectamente entre cuñados o primos, por ejemplo, siempre y cuando exista esa relación de confianza y transparencia total.

No conviene empezar nada si en la relación existen recelos antiguos o problemas personales que pudieran afectar al desarrollo de la actividad empresarial: en la mayoría de los casos los socios que también son familiares acaban de alguna manera transportando su vida privada a la empresa, aunque esto no sea lo recomendable.

Liderazgo de los socios familiares

En el negocio, tanto tú como tu familiar deben prepararse para lo que les espera en la selva empresarial. La actuación debe ser exactamente igual como sería con cualquier otro socio desconocido, dado que en el negocio están para ganar dinero y crear riqueza, no para realizar una actividad de ocio en familia.

En este sentido, conviene que desarrolles dotes de liderazgo y dirección, toda empresa necesita un líder que sepa llevar las riendas y tome las decisiones más importantes. En caso de que los socios sean también los propietarios del negocio, seguramente asumirán este rol en común, sin dejar destacar a ninguno por encima del otro.

Repartir actividades en el negocio familiar

A lo mejor a ti te va mejor si llevas la contabilidad, mientras que tu hermano puede ser más creativo y ayudar en publicidad. Deja claro, preferentemente por escrito, a qué se debe dedicar cada miembro antes de iniciar el negocio. Esta precaución evitará desavenencias acerca de quién trabaja más o menos, o quién realiza las labores más duras.

También es obligatorio dejar por escrito (normalmente en las escrituras) qué porcentaje del negocio posee cada socio, en caso de que vayan a trabajar lo mismo cada uno; un reparto equitativo (tipo 50-50% para dos) sería lo más lógico.

Como última precaución, no tengas miedo de realizar críticas constructivas a tu familiar, háblale como harías con cualquier otro socio al que no conoces. Es muy corriente que, por ser nuestro primo, por ejemplo, no nos atrevamos a hacerle notar qué aspectos podría mejorar para a su vez incrementar el rendimiento del negocio. La confianza que explicábamos en el primer punto no sólo se basa en el respeto y la franqueza, sino también en hablar y comentar cualquier tema de forma libre, como haríamos con cualquier otra persona en cualquier otro negocio.

Resumiendo, las precauciones al mezclar negocio y familia deben ser prácticamente las mismas que cuando empiezas una empresa cualquiera, dejando de lado el hecho de que tu socio sea un familiar, y tratándolo como a uno más mientras están trabajando.

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