Cómo Congelar Perejil

Guía para Congelar Perejil

El perejil es una de las hierbas de uso culinario más difundido, apreciado y aprovechado en el mundo entero. Al adquirir ramos de esta hierba fresca en las tiendas, debes darle una buena conservación, para evitar la pudrición y su desaprovechamiento. Aunque claro, también puedes congelar el perejil para aprovecharlo por mucho más tiempo.

Si lo compras en la estación, lo hallarás a mucho mejor precio y en mejor estado de apariencia y sabor. Este es el momento adecuado para lavarlo a la perfección, retirar los cabos o los tallos con cuidado, y preparar el perejil para congelarlo.

Métodos para congelar el perejil

Puedes congelar las hojas enteras de perejil, o picarlo antes para guardarlo en el congelador, listo para ser espolvoreado sobre las comidas. En cualquiera de los dos casos, escurre y sacude bien las hojas antes, pues si las guardas en el congelador con agua se producirán cristales de hielo que luego se entremezclarán con la hierba, minimizando su sabor e incluso arriesgando a deteriorar la presentación que quieres lograr con este perejil fresco congelado.

Comienza por lavarlo, siempre en agua fría, y retira los tallos. Corta o pica la hierba, o prepara en el formato deseado, aún si fuera en hojas enteras. Coloca el perejil sobre toallas de papel para secarlo a la perfección, y luego dale guarda en un frasco o contenedor plástico de cierre hermético. Las bolsas con cierre a presión son ideales para guardar perejil, ya que además permiten retirar el aire, maximizando el espacio de guarda dentro del congelador.

Otra forma de conservar el perejil, aún en mejor estado, es lavar las hojas y cortarlas, según lo deseado, mientras se lleva agua a hervor. Cuando el agua hierva, bota allí los perejiles de a poco, sin que se encimen demasiado. Déjalo hervir por unos dos a tres minutos, y retíralos luego con una espumadera plana. Llévalos directamente hacia un contenedor con agua helada, para detener el proceso de cocción.

Luego, coloca en un colador, para escurrir el excedente de agua, y colócalo sobre toallas de papel, para secarlos a la perfección. Procura no encimar demasiado el perejil durante el secado. Cuando haya secado bien, déjalo caer dentro de contenedores de cierre hermético, como bolsas de cierre a presión, frascos de vidrio, contenedores plásticos de cierre hermético u otro. Puedes colocarlo todo dentro de un mismo contenedor, o dividir en porciones del tamaño de una cucharada sopera para optimizar su provecho. Así, siempre tendrás perejil con sabor fresco a tu disposición, aprovechando al máximo esta hierba en su mejor estación.

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