Consejos para comprar un secarropas

Qué saber antes de comprar un secarropas

Si vives en una gran casa con jardín, en una zona bien soleada, la compra de un secarropas puede parecer absurda. Pero la verdad es que la gran mayoría de nosotros no gozamos de tal vida, sino que vivimos en departamentos o casas urbanas, con balcones, azoteas, o quizás en ciudades con climas que no nos ayudan a la hora de secar la ropa. Es entonces cuando la compra de una máquina secarropas será lo adecuado, para optimizar el proceso de limpieza de nuestras prendas, y también para protegerlas, dejándolas libres de humedad o de malos olores.

Características de los secarropas

Hay algunos detalles a los que debemos prestar atención a la hora de comprar una máquina secarropas. Por ejemplo, su consumo, sus programas de funcionamiento, su capacidad y sus funciones especiales.

El consumo se refiere a la capacidad de funcionamiento o potencia de acuerdo al gasto energético del artefacto. En la etiqueta se establece una clasificación regulada por letras que designan el consumo porcentual a partir de la media de cada ciudad. A mayor potencia (por ejemplo, mayor velocidad del centrifugado) será mayor el consumo, menor el tiempo de funcionamiento, y mayor el precio de compra.

Modelos de secarropas

Hay dos modelos básicos de secarropas: de evacuación y de condensación. Los secarropas de evacuación son aquellos que, mediante un movimiento rotatorio del tambor interno, centrifuga la ropa eliminando su humedad por acción física y mecánica. Este modelo es mucho más económico.

Los secarropas de convección, en cambio, realizan una evaporación de la humedad en las prendas, sin necesidad de una salida del agua como sucede en el caso anterior.

Los modelos de secado por aire caliente, que suelen montarse a la pared, son ideales para hogares con lavados frecuentes (por ejemplo, para hogares donde hay bebés o niños pequeños). Sin embargo, no se lo recomienda para telas pesadas (mantas, frazadas, toallas y demás) ya que el calor constante puede terminar por arruinar la prenda, a medio o largo plazo, alterando su entretejido.

Los programas y funciones

Luego de elegido el modelo y su consumo, puedes elegir uno de mayores o menores prestaciones, de acuerdo a tus necesidades. Los programas son una de estas características. Puedes elegir un modelo básico, que ofrezca hasta tres funciones, o bien optar por modelos más avanzados, que cuentan con programas para automatizarlo según el grado de humedad de la ropa o el material de confección de las prendas. Por ejemplo, algunos modelos ofrecen sistemas de secado de lana, que la ahuecan, evitando que se apelmace.

Un programa que te sugerimos buscar es el de secado “alisado”. Este programa trata las prendas de una manera que evita que se arruguen, eliminando la necesidad del planchado y, con ello, resultando en un gran ahorro de tiempo, esfuerzo y dinero.

Recuerda que no todas las prendas pueden ser secadas con sistemas mecánicos. Las prendas o elementos con gomaespuma, en contacto con esmaltes o lacas (podrían incendiarse por el calor), con tratamientos antiflama y la mayoría de las prendas de géneros de punto (que pueden encogerse), no han de ser secados en secarropas, a menos que se trate de un modelo con una programación específica para ellos.

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