Cómo Reemplazar Malos Recuerdos

Cómo Reemplazar Recuerdos Malos por Buenos

A veces el pasado no nos deja en paz, y es cuando se vuelve importante dejar atrás esas malas experiencias con la técnica de "recuerdos cultivados". Se trata de memorias “falsas” o modificadas que implantamos de algún modo en nuestra mente para reemplazar malos recuerdos, o para modificar nuestras emociones actuales sobre algún asunto.

Seguramente el tema te recordará al film Inception (Origen y El Origen, para el mercado hispanohablante), en el que un grupo de expertos lograba introducirse en la mente subconsciente de cualquier persona y plantaba las semillas que permitían la creación de un recuerdo. Algo bastante similar es lo que haremos aquí –menos las maquinarias y la ciencia ficción- aprendiendo a crear recuerdos buenos que reemplacen los malos, y así puedas vivir en mayor plenitud.

Cómo cambiar los malos recuerdos por otros buenos. Técnica de recuerdos cultivados para olvidar el pasado. Métodos para reemplazar malos recuerdos

© Depositphotos.com/pixeldreams

Imagen 1. Crea un buen recuerdo y piénsalo tantas veces como puedas, para convencer a tu mente de olvidar el dolor asociado.

Recuerdos cultivados, una técnica para usar con cuidado

Hay muchas técnicas psíquicas y mecánicas que nos permiten trabajar con nuestra memoria sobre algún tema para poder modificar nuestra vida emocional al respecto. Lo más importante no es reconocerlas y adentrarnos de lleno a su práctica, sino ser extremadamente precavidos y cautelosos con ellas, ya que el trabajo que realices difícilmente podrá ser modificado después.

Un método muy utilizado en estos tiempos es la del “castigo” mediante una bandita elástica que se coloca en la muñeca, para poder eliminar el tren de pensamientos sobre algún tema: pones la liga elástica allí, y la jalas y sueltas cada vez que piensas en eso que te hace mal. Por condicionamiento, el cerebro pronto aprende a no pensar en el asunto, por la consecuencia dolorosa con la que lo relaciona.

Esta técnica para reemplazar recuerdos malos es muy útil para la mayoría de los casos, pero debes tener precaución: si en la mecánica de hacerte doler no fueras lo suficientemente específico, podrías terminar por cerrar la mente a todo un tema en tu vida. Digamos que quieres dejar de recordar a tu jefe regañándote por haber cometido un error: deberías aplicar la técnica sólo cuando pienses en un punto específico de ello (si es que decides aplicarla), y no cada vez que pienses en tu jefe, pues sólo crearías un bloqueo mental, posteriormente emocional, con el jefe o con todos los superiores que tengas hacia el futuro. Con la misma extrema precaución procederemos en esta técnica para reemplazar recuerdos malos.

Cómo crear buenos recuerdos para reemplazar los malos

Supongamos que has terminado una relación, y que tuvo un final bastante doloroso. Este es un caso muy frecuente y suele suceder que esos últimos días “malos” son capaces de cubrir a todos los días buenos, las experiencias y el aprendizaje de una relación de pareja de años. Si te separas por una infidelidad, por ejemplo, el dolor de esa traición probablemente nublará todas las felicidades previas. Es allí cuando puedes aplicar la técnica de reemplazar recuerdos malos.

Piensa en el hecho, la situación, eso puntal que está haciéndote doler. Sé específico con ello, y sin más, cámbialo por lo que te gustaría que hubiera sucedido. No estamos hablando aquí de venganza, represalias, justicia ni nada más que de la felicidad, de cómo esa situación podría haber sucedido de un modo positivo para tu bienestar.

Supongamos que lo que te duele es haber discutido con una amistad de toda la vida por un tema delicado, y que en su última charla se dijeron palabras muy fuertes el uno a otro. Es cierto que ha llegado el fin de esa amistad, no puedes modificar eso a partir del pensamiento (aunque sólo el tiempo lo dirá). Para reemplazar el mal recuerdo, lo que necesitas es inventar de algún modo esa última charla, y modificar el diálogo para que el final sea positivo, buscando el perdón hacia tu amistad y hacia ti. Reemplaza los insultos por palabras sinceras pero agradables o neutras, reemplaza los ceños fruncidos por rostros de pena ante una inminente separación, o de la paz de saber que han cumplido ya el ciclo en sus vidas para permanecer juntos.

Repite esta imagen cada vez que pienses en ello. Imagina una charla cordial, una despedida agradable, el agradecimiento por los años compartidos y las enseñanzas obtenidas. Crea el recuerdo que más quieras (no uno de venganza, esto es muy importante), y repítelo en tu mente tantas veces como puedas.

Verás, cuando escuchas una misma canción una y otra vez en la radio terminas por aprenderla de memoria, incluso una que no te gustaba pasa a ser una muy agradable a tus oídos sólo por acostumbrarte a ella. Del mismo modo, al reemplazar malos recuerdos por otros buenos que se piensan a la fuerza una y otra vez, terminan ganando el territorio y superando a los desagradables sobre ese tema puntual, por ser contrarios. Así, podrás reemplazar el dolor por la calma, y seguir avanzando en tu camino de vida.

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