Cómo Reconocer a un Vampiro Emocional

Cómo Identificar a un Vampiro Emocional

Aprender a reconocer a un vampiro emocional (“amigo vampiro”, o “efecto vampiro”) es importante por el bien de nuestra salud mental. Se identifica como esa persona cercana a nuestra vida que, con o sin malas intenciones, roba nuestras energías, nos quita la motivación y suele salirse con la suya, sin considerar si te hace daño y sin reconocer tus esfuerzos.

Puede tratarse de un amigo de toda la vida a quien tanto apreciamos, y que ni siquiera notamos que toma estas acciones tóxicas. Puede tratarse de un colega o un compañero del trabajo que, por tener alguna enfermedad, discapacidad, o algún tipo de minusvalía, todos los demás suelen sobrepasar sus errores, ayudarle a cumplir con sus obligaciones, y hacen caso omiso a sus constantes insultos, chistes de mal gusto y demás.

Señales para identificar a un vampiro emocional. Aprender a reconocer a un vampiro emocional. Qué hacer si tienes un amigo vampiro emocional?

© Depositphotos.com/izakowski

Imagen 1. Las constantes quejas y el egocentrismo del vampiro emocional son capaces de quitarte la motivación, ¡libérate de su compañía!

El vampiro emocional y sus intenciones

El vampiro emocional puede actuar con intenciones oscuras hacia ti, buscando hacerte daño por envidias que tenga sobre tu vida, tu posición o cualquier otro aspecto. A menudo es víctima de abusones (o lo ha sido), tratado injustamente por otras personas, y elige el camino corto de actuar en su frustración siendo abusivo con otras personas, probablemente quienes tenga más cerca, como sus amigos eternos o su familia, buscando que ejercer ese poder lo libere de sus malos sentimientos.

A veces, el vampiro emocional tiene tanta auto-compasión que ni siquiera nota que actúa de este modo casi convaleciente, como si todos quienes le rodean se vieran en la obligación de darle sus “limosnas”, su ayuda, su compasión. Quizás tiene alguna incapacidad, no sólo “discapacidad” o minusvalía, sino tal vez es de menor estatura y no llega a los ficheros del estante superior, o es menos bello que sus compañeros de la oficina: cualquier cosa que considere como un factor que lo deja a menos en relación de quienes le rodean.

Su propia frustración y falta de apreciación personal lo convierte en el vampiro emocional que absorbe nuestras energías, nos agota, nos resta felicidad con sus constantes quejas, con su antipatía, con su eterno lamento de los limones que la vida le ha dado, sin siquiera tener en mente la opción de “hacer limonada”.

¿Qué gana el vampiro emocional?

Sea cual fuere el origen de los comportamientos, el resultado es bastante claro: el vampiro emocional se sale con la suya. Ejerce su agresividad sobre quienes le rodean sin recibir su merecido castigo (como que sus amigos o familiares finalmente se separen de su lado y quede solo en su frustración y abusos emocionales), o logra con o sin intención que los demás hagan las cosas por él, que el entorno se modifique a su gusto, que las actividades que se hagan en el grupo sean las que a él o ella le gustan.

El vampiro emocional normalmente gana “por cansancio” y, con tal de no seguir escuchando sus quejas o su constante visión oscura y triste sobre el mundo, quienes lo rodean suelen darle el gusto, hacer lo que él o ella quiere, elegir la película que a él o ella le gusta… al menos así, las quejas que escucharán serán menos.

3 señales para reconocer a un vampiro emocional

Hay muchas maneras de identificar a un vampiro emocional. Debes analizar su comportamiento (y también el tuyo) cuando esté cerca de ti, o cuando compartan actividades:

1. ¿Cómo te sientes cuando te enteras que te va a visitar?

¿Comienzas a sentirte angustiado? ¿A pensar planes que eviten sus constantes quejas? ¿Te armas de paciencia para soportar sus charlas ególatras y egocéntricas? Entonces es probable que el tuyo sea un amigo vampiro cuyas acciones ya tienes bien conocidas.

2. ¿Cómo actúa ese amigo vampiro?

El vampiro emocional tiene un comportamiento que puede o no ser iracundo o triste, sino que a veces mantiene una expresión sonriente. Es el contenido de su conducta y de sus palabras lo que tienes que analizar, ya que habla siempre de su pasado y los éxitos que tuvo entonces y, al hablar del presente, es con un tinte de queja, rechazo, malestar.

El vampiro emocional habla constantemente, no se interesa por las opiniones de los demás, normalmente sobre sí mismo y de lo que él o ella piense sobre cada tema propuesto. Se enoja o se entristece cuando los planes no son los suyos, y busca la manera de que sí lo sean, siempre recordando el por qué de su situación (“mejor vayamos al cine, ya sabes, estar sentada es mejor para mi escoliosis”) y provoca que quienes lo rodean se sientan constantemente angustiados, desmotivados y, cuando se va de tu casa o te liberas de su compañía, te sientes completamente vacío de energías, como si, casi literalmente, tu amigo vampiro te hubiese chupado la sangre.

3. ¿Constantemente justificas su mala acción?

A menudo las personas reconocen sus malas acciones, pero inmediatamente justifican todas y cada una adjudicándolas a su malestar o al factor que él o ella siente a menos: “actúa así porque es más gordo que sus hermanos”, “es agresivo con sus palabras porque le cuesta demostrar sus emociones”, “se aprovecha de los demás pero, ¡pobre, con la vida que le ha tocado vivir!” son frases comunes que lo justifican, y que nunca se aplican a los buenos actos sino que intentan defenderle y evitar su castigo. Si te pasas el día justificando sus actos, entonces es probable que tengas a tu lado a un vampiro emocional.

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