Cómo hacer que tu hijo no tenga miedo a la oscuridad

Cómo evitar que tu hijo le tema a la oscuridad

Sabemos que el temor a la oscuridad es de lo más habitual en los más pequeños, pero, ¿sabías también que, en la mayoría de los casos, es provocado por los propios adultos?. Historias de monstruos, fantasmas y zombies son los grandes culpables de esta fobia habitual, que bien puedes prevenir y solucionar con simples acciones.

Evitar los cuentos de terror

A la hora de dormir, incluso desde la más corta edad, haz que los cuentos infantiles sean magníficos, de aventuras, entretenidos... y en escenarios diurnos. De este modo, el niño no asociará a los malos de las historias con la noche y la oscuridad.

La ausencia de luz es fundamental para el descanso más reparador, incluso el tenue resplandor de una TV encendida es suficiente como para interrumpir el buen descanso de un adulto, así que imagina lo perjudicial que puede ser la luz para los niños. Muchos padres optan por usar luces de noche y veladores para minimizar su miedo a la oscuridad, pero si tu hijo se acostumbra desde bebé a dormir sin luces y en silencio, no desarrollará la habitual fobia de mayor.

Hazle comprender la oscuridad

Procura que tu pequeño comprenda la necesidad de la oscuridad, de un modo entretenido y seguro. Una buena idea es hacer actividades al aire libre, como campamentos o estadías nocturnas (parciales o totales) en sitios silvestres. Si no es una posibilidad, puedes convertir tu propio patio, balcón o azotea en el paisaje de aprendizaje.

Sólo debes tumbarte confortablemente en familia sobre una manta o cojín, y apagar las luces para observar las estrellas, el cielo negro de la noche, entre cuentos de princesas y príncipes, de piratas buenos y de aventureros exploradores que pasaban largas jornadas en la oscuridad sin problemas. Con el tiempo tu hijo creará la saludable asociación de la ausencia de luz con la calidez del cuento y del entretenimiento, evitando así desarrollar la fobia a la oscuridad.

Quitar el miedo compartiendo la oscuridad

A la hora de dormir, acompaña a tu hijo a su propia cama, acuéstalo cómodamente y léele un cuento. Luego, apaga las luces, y permanece junto a él o ella algunos momentos, para que note que la oscuridad no significa abandono ni ausencia de cuidados. Asegúrale que siempre estará protegido, pero que es necesario descansar en la oscuridad. Si lo crees apropiado, permanece en su habitación hasta que el pequeño haya conciliado el sueño, para evitar el temor a dormir a solas y a oscuras.

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