Cómo enseñarle a tu hijo varón a expresar sus sentimientos

Los niños también lloran, es una máxima que debe reconocer tu hijo varón desde pequeño para que pueda expresarse libremente en sentimientos y emociones.

Educación emocional para hijos varones

Educación emocional para tu hijo varón

Toda madre sabe que los pequeños hombres de la casa son algo diferentes a las niñas. Juegan a los soldados y las guerras, convierten cualquier elemento en autitos que recorren pistas imaginarias, y se les enseña a comportarse como valientes hombres fuertes desde su más tierna infancia. Pero es importante comprender que los niños son también pequeños humanos emocionales con sus angustias, sus afectos y su necesidad de comprensión.

Cómo enseñarle a tu hijo varón a expresar sus sentimientos
Los varones también son pequeños humanos emocionales con sus angustias, sus afectos y su necesidad de comprensión

En esta nota repasaremos algunos conceptos importantes a tener en cuenta durante la etapa de desarrollo de tu niño, y sobre la importancia de darle una correcta educación emocional en sus primeros años.

Deja que tu hijo demuestre sus sentimientos

Nunca se debe enseñar a un niño a ocultar sus sentimientos ni se debe reforzar el viejo estereotipo de que “las niñas lloran y los niños no”. Todo lo contrario: debes enseñar a tu hombrecito a expresar sus emociones de un modo saludable, dándole las herramientas para lograr lidiar con ellos, trabajarlos, para convertirse en hombres sensibles en el futuro.

Cuando el niño se siente triste, ansioso o cuando necesita afecto, no reprimas su comportamiento. Dale abrazos, caricias y besos, habla con él para que pueda expresar qué siente, mímalo como a cualquier pequeña criatura. Presta atención a sus conductas, y enséñale a resolver los conflictos con el diálogo. Un niño cuyos sentimientos son limitados o reprimidos sólo acumula emociones negativas que derivan, en la mayoría de los casos, en conductas agresivas.

No refuerces estereotipos

Quizás en la época de nuestras abuelas se enseñaba a los niños a no participar en las labores domésticas. Pero en estos tiempos las reglas han cambiado. Enséñale a tu niño a valerse por sí mismo, pidiéndole que te acompañe en las labores del hogar y también en las de la oficina. Déjale ver ambos lados de la vida, pues algún día será un hombre autosuficiente que no tema hacerse cargo de cualquier aspecto, lo mismo que esperarías de una niña en su adultez.

Controla lo que tus hijos ven por la TV o leen en los cuentos. Aquello de la triste dama encerrada en el hogar mientras el hombre se divierte no es un concepto adecuado para nuestros tiempos. Los personajes ficticios son referencias que los niños toman como modelos de conducta, y esos acartonados roles que vemos en las películas y en las series de televisión, donde los hombres son rudos y no expresan emociones, sólo reforzará una conducta que debes evitar en un pequeño que quiera convertirse en un adulto empático, sensible y emocionalmente libre.

"Cuando el niño se siente triste, ansioso o cuando necesita afecto, no reprimas su comportamiento."

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"Es preferible un niño que pueda llorar libremente durante sus primeros años, para que no se torne agresivo por no aprender a manejar sus angustias."

Enseñar a los pequeños sobre respeto comienza desde el hogar, y desde los padres. Si tú y tu pareja discuten habitualmente, no tienen una conducta amorosa uno hacia el otro, esto es lo que tu hijo comprenderá como un rol familiar “aceptable”, y eso marcará sus relaciones futuras. Frases como “sé rudo” o “no llores” restringen la manera en la que tu pequeño lidia con sus emociones. Es preferible un niño que pueda llorar libremente durante sus primeros años, que uno que se torne agresivo por no aprender a manejar sus angustias de una manera adecuada.

En esto, los hombres adultos de su vida jugarán un rol muy importante. Si el papá, el abuelo, el tío o cualquier rol masculino de la vida de los pequeños es un hombre seco, apático a sus emociones e incapaz de demostrarlas más que con insultos y golpes, esto es lo que aprenderá el pequeño. Predica con el ejemplo, y enséñale a tu niño que está bien demostrar sus emociones sin caer en trampas fáciles, para que se convierta en el futuro en un hombre de bien.