Cómo Enseñar Orden a los Niños

Consejos para Enseñar a Ordenar

Para dar a tus pequeños las mejores herramientas para su futuro, debes comenzar por las actividades más simples. Por eso, aquí te damos algunos tips para enseñar orden a los niños. No se trata de mantener sus dormitorios en buen estado de apariencia… al menos eso es lo más evidente, aunque lo menos importante. Lo genial de estas técnicas es que estarás inculcándole nociones de organización, eficiencia, satisfacción y responsabilidad. ¡Formarás adultos geniales, tan sólo con una enseñanza hogareña básica!

¿Por qué enseñarles a ordenar a tus hijos?

Es una cuestión bastante simple, y todo se resume en una palabra: el respeto. Enseñarles a guardar sus juguetes es una manera de educarlos en el cuidado de las posesiones, pues si está en su sitio es menos probable que lo pisen, se rompa o se pierda, y para ellos sera una manera de disfrutarlo por más tiempo. También es una manera directa de enseñarles sobre las consecuencias: el juguete se rompió por no estar bien guardado en su sitio. Lo genial de esto es que, el día de mañana, se traduce en el cuidado de sus propios hogares, de su ropa, de muebles y de cualquier otro objeto físico.

Tips para enseñarles a ordenar a los niños. Cómo enseñar a ordenar los juguetes. Guía para enseñar a niños a guardar sus cosas.

© Depositphotos.com/StephanieFrey

Imagen 1. Pon muebles y zonas de guarda que los niños puedan abrir fácilmente, para tomar sus cosas, usarlas y luego ordenarlas sin problemas.

Mantener la habitación o la sala de juegos ordenada es una manera de educarlos con respecto a la practicidad. Si cada cosa está en su lugar, es más fácil ubicarla con precisión. Desde su juguete favorito hasta el lápiz de color que quieren usar en sus pinturas. Desde esa capa de súper héroe bien colgada en el placar, hasta la corona de princesa exhibida en el estante. En pocos días, tus niños harán esta relación de orden y facilidad para encontrar, una noción que los acompañará para todas sus vidas.

Enseñar orden a los niños también los educa con respecto al ambiente: guardar la ropa limpia en el closet y la ropa usada en el cesto para la colada; los juguetes al terminar de jugar y la mochila de la escuela en su sitio mantendrá los ambientes libres de congestión en lo visual, lo que propicia la calma y la relajación, además del confort de cada sector.

Cómo enseñar orden a los niños

Lo primero es dar el ejemplo. No podrías decirles que limpien y ordenen sus dormitorios si tu habitación tiene ropa regada por todos lados. Es clave que seas la persona más ordenada del hogar, dando el ejemplo de que no sólo sí es posible, sino que además es fácil lograr cada día.

Para esto, el primer paso es educarte en tus propias acciones: no salir de la habitación sin haber tendido la cama, guardar la ropa al quitártela por la noche (o ponerla en el cesto de ropa sucia), colgar tus accesorios en el organizador, y hacer todo lo que se necesite para que tu recámara esté siempre impecable.

Además de tu habitación, el resto del hogar necesita estar siempre ordenado. Tampoco se trata de hacerlo parecer una de esas casas que vemos en las revistas: todos sabemos que siempre habrá algo de “uso” en cada estancia del hogar. Pero procura mantener el orden por sobre todo y, en lo posible, deja que tus hijos te vean haciendo el orden mientras charlas con ellos, les preguntas cómo les fue en el día, e integrando la actividad a tus actos cotidianos, en lugar de presentarlo como una acción heroica o de hacerla a regañadientes.

Los primeros días probablemente deberás pedir a los pequeños que ordenen sus habitaciones. Pero en lugar de repetir el pedido hasta llegar al regaño, ve a sus cuartos con ellos y conviértelo en un juego. Compitan entre los hermanos (o entre tu hijo y tú) a ver quién logra guardar más juguetes en el baúl, o quién lo termina primero. Crea canciones para tender las camas, haz lo que tu niño considere más estimulante siempre junto a ti, para que vayas enseñándole cómo guardar, y al mismo tiempo, puedan compartir el momento.

Finalmente, hazlo a diario. Convierte el ordenar las habitaciones en un hábito para un momento específico del día, por ejemplo, cuando terminen de jugar o de hacer sus deberes, minutos antes de preparar la cena, o quizás antes de ir a dormir. Recuerda: los hábitos se forman con rutinas que se respetan, que se cumplen a diario, y por un mínimo de 21 días consecutivos. Es decir: incluso si la habitación estuviera bastante ordenada, dedica el tiempo cada día para compartir este momento con los pequeños, y así podrás enseñar a ordenar a los niños y formar una costumbre que tendrán de por vida.

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