Cómo Enseñar a un Niño a Tender la Cama

Tips para Enseñar a Tender la Cama a los Hijos

Saber enseñar a un niño a tender la cama por la mañana, antes de salir hacia la escuela, le inculcará sobre responsabilidad, satisfacción, y es un hábito que hará sólo cosas buenas en su formación. No importa si tienes en casa quien atienda estos asuntos, ni tampoco si cuando vayan a la escuela vuelves a tenderla para dejarla prolija: enseñarles a estirar sus sábanas y a mantener sus habitaciones en cierto orden es una práctica saludable y eficiente.

Ya tan pronto como a partir de los 3 años de edad los niños pueden ir incorporando algunos quehaceres a sus actividades de todos los días, y una de ellas, bastante fácil en su mecánica, es la de tender sus camas. Siempre que no tengan gran altura ni barras de protección, enséñales cómo llevar las sábanas y cobertores hacia las almohadas, para ir formando la técnica. Cuando vayan creciendo irás mejorando sus acciones, mostrándole cómo ventilar primero las sábanas, guardarlas debajo del colchón a los lados, y a dar la mejor terminación a sus habitaciones, desde antes de salir hacia la escuela o a hacer sus actividades.

Método para enseñar a los hijos a tender sus camas. Consejos para enseñar a tender al cama a los hijos. Enseña a tus hijos a tender la cama

© Depositphotos.com/monkeybusiness

Imagen 1. Enseñar a un niño a tender su cama será más simple cuando no lo tome como una obligación, sino como una acción natural.

El problema es que ni bien los pequeños comprenden que se trata de un “quehacer”, de una “obligación”, pierden el gusto. Pero hay maneras de convertir una tarea tediosa en una entretenida, motivadora y hasta interesante a los ojos de los pequeños.

Método para enseñar a un niño a tender la cama

Es imperativo que seas el ejemplo a seguir, si quieres que los niños comprendan los beneficios de un hogar ordenado y del cumplimiento de las tareas. Si tú dejas tu cama sin tender por la mañana y tus hijos lo ven, entonces no querrán encargarse de ordenar sus habitaciones. Y lo mismo se aplica a casi cualquier tarea y acción en casa: si tú llegas y dejas tu abrigo tirado en el sofá, la cartera sobre la mesa de comer y tus cosas regadas por toda la casa, esto es precisamente lo que aprenderán a hacer los niños.

Para enseñarles a ser ordenados y cuidadosos con sus pertenencias, todos en casa deben ser organizados. Asegúrate de actuar con responsabilidad frente a ellos: llega y cuelga tu abrigo, pon la cartera en el sitio correspondiente, deja ordenada la habitación en la que estés antes de salir de ella. Y para enseñarles a tender la cama, asegúrate de no salir de tu habitación por la mañana sin antes haber al menos estirado las sábanas y cobertores.

Por otro lado, también recuerda convertirlo en un juego. Los primeros días probablemente tendrás que acompañar a tus niños para tender la cama juntos. Pídele que te ayude (a los pequeños les encanta colaborar con mamá) colocándose a un lado y tú del otro. Destiende la cama y ve diciéndole que primero tome la esquina de la sábana, para llevarla hacia la almohada. Luego la manta, el cobertor, y todo lo que haya. No esperes perfección aquí: se trata de enseñarle a estirar todo para cubrir el colchón y la almohada, al menos en los primeros tiempos.

¿Cómo ir mejorando la técnica?

Más adelante podrás enseñarle otros pasos más entretenidos, por ejemplo: acomodar la almohada. Dile que la tome y que juegue con ella, arrojándola hacia arriba para intentar atraparla, y golpeándola de ambos lados en una y otra dirección. Enséñale cómo va quedando más hinchadita y confortable, diciéndole que la golpee un poco y que pose su cabeza encima, para notar la diferencia. Después, enseña a colocarla por sobre las sábanas extendidas, cubiertas con el cobertor y sus animales de felpa, o las decoraciones que quiera.

Compra dos o tres juegos de sábanas diferentes para cada cama, de distintos colores llamativos, o de personajes. Cuando vayas a cambiarlas, haz que tu hijo sea parte de la elección de qué sábanas quiere usar hoy. Aunque lo más higiénico es cambiarlas  a diario, lo cierto es que muy pocas mamás tenemos tiempo (y ganas) de hacerlo. Pero puedes cambiarlas sin lavarlas, si a tu hijo le ayuda a crear el buen hábito de tender la cama, al menos durante algunas semanas.

Por ejemplo, digamos que (sin accidentes ni suciedades específicas) cambias las sábanas una vez por semana. Entonces, teniendo dos conjuntos y usándolos uno por día, podrás hacerlo fácilmente, incluso lavándolas más a menudo, pues al renovarlas cada día se ventilarán y tendrán menos uso con el paso de los días. Además, al integrar a tu hijo en la decisión de qué sábana quiere usar, podrás integrar también el hábito de tender la cama a diario, lo que se convertirá en algo cotidiano cuya recompensa queda más que  la vista. Tu hijo comprenderá de trabajo, de independencia, y podrá sentirse más cómodo con una cama vestida a su gusto. Así podrás enseñarle a tu hijo a tender su cama, sin berrinches, sin cansancio, y con diversión.

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