Cómo Enseñar a los Niños a ser Agradecidos

La Importancia del Agradecimiento

Si quieres que los pequeños sean en verdad especiales, completos y felices, entonces será una gran idea enseñar a los niños a ser agradecidos. Es que el agradecimiento es una herramienta absolutamente imprescindible para nunca dejarse abatir, y para apreciar cada momento, contexto y persona que encontremos en nuestros caminos.

Hoy te proponemos capturar la buena energía del agradecimiento y aplicarla todos los días, para enseñar a los hijos que la felicidad, muy a menudo, es una elección que debemos tomar a diario.

¿Qué es el agradecimiento?

No es un festejo por un logro ni menos por una posesión, sino la sensación de apreciar lo que se es, lo que tenemos, lo que se ha logrado o conseguido. Hay muchas cosas por las que tus hijos pueden sentirse agradecidos: un golpe de suerte que le valió encontrar una moneda en la calle, un accidente en la bicicleta que resultó sin grandes lesiones, una felicitación de la maestra por su buen desempeño en el examen, o haber podido disfrutar de su comida favorita un día de la semana, sólo porque sí.

Consejos para enseñar a los hijos a ser agradecidos. La importancia de enseñarle a los hijos a ser agradecidos. Los niños y el agradecimiento

© Depositphotos.com/pressmaster

Imagen 1. Ser agradecidos es una manera genial de apreciar la vida en cada una de las situaciones que experimentemos.

Para enseñar a los hijos a ser agradecidos, primero es necesario explicarles qué es el agradecimiento, y por qué es importante serlo. El exitismo nos suele empujar a celebrar los logros solamente, mientras que el agradecimiento puede –por ejemplo- incluir un “fracaso” que terminó siendo con buena fortuna, como ese error cometido que nos enseñó a tener más cuidado la próxima vez.

Cuando tus hijos lo comprendan y lo vean reflejado también en tus acciones y palabras, crearás una saludable rutina familiar de agradecer y apreciar lo transcurrido.

Cómo enseñarle a los hijos a ser agradecidos

Hay una rutina simple que puedes aplicar a diario y en pocos minutos. Hazlo cuando la familia se reúna sentada en la mesa de la cena, o una vez por semana en la comida familiar de los domingos, o en esos últimos minutos de la semana mientras se preparan para ir a dormir.

Sólo define cuál será la rutina, y cúmplela siempre, sin excusa: si van a decir por qué están agradecidos en la cena, hazlo todas las noches en ese momento, en la casa de los abuelos o de los amigos, a solas o con invitados, en un restaurante, de vacaciones o cuando sea. Esta regularidad es lo que permitirá que tus hijos aprendan y absorban como parte natural de sus días el analizar la jornada transcurrida y tomar de ella qué es lo que los ha hecho mejores personas, qué los alegró, qué los hizo sentirse especiales.

Este es un ejercicio genial que ayudará a fortalecer su autoestima, les dará más confianza en sus propias acciones y, mayormente, la oportunidad de ver el rayo de sol a través de la tormenta: por terrible que haya sido su día (sus calificaciones, el resultado de su partido, lo que sea), siempre hay algo por lo que pueden sentirse agradecidos.

Enseñar a los hijos sobre a ser agradecidos es una excelente decisión porque les permitirá valorar todo lo que tienen en sus vidas. Practíquenlo en familia y les estarás dando una herramienta de bien que los acompañará por el resto de sus vidas.

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