Cómo elegir la mejor cuna para el bebé

¿Cuál es la mejor cuna para nuestro bebé?

La cuna del bebé es mucho más que una simple cama. Es allí donde nuestro pequeño conciliará el sueño y descansará su cuerpo y su mente, en constante aprendizaje, pero también es en esta pieza de mobiliario donde pasará incontables horas de interpretación y fijación de los contenidos aprendidos. Por ello, la cuna de un bebé no es un elemento que debemos comprar a la ligera, sino una importante pieza que debemos adquirir a plena conciencia.

En esta nota aprenderemos algunos consejos, de quienes más saben, para saber cómo elegir la más conveniente cuna de tu bebé. Presta atención y anota, para tomar siempre la decisión más apropiada.

La cuna ha de basarse en dos conceptos clave: la comodidad del pequeño, y la utilidad de su uso.

La cuna ideal para el bebé: comodidad

En cuanto a la comodidad, hay diversos elementos y factores a considerar. Además de tratarse de un elemento confortable, cálido, libre de elementos fríos o de ruidos molestos, la comodidad también involucra la de los padres. La cuna ha de tener la suficiente altura para poder cargar y recostar al niño varias veces por día, sin que las espaldas de los padres sufran por ello. Las practicunas, por ejemplo, poseen una plataforma para poder recostar allí al pequeño, la cual luego puede ser retirada, procurando una cama de mayor profundidad para cuando el niño o la niña comienza a moverse más libremente.

Cunas seguras

Otro factor a considerar es la seguridad, incluida en los aspectos de funcionalidad. La cuna ha de ser regulada por las entidades locales, al respecto de su seguridad para el uso infantil. Recuerda que los niños se llevan todo a la boca, y presentan movimientos bruscos y hasta algo torpes. La cuna no debe tener elementos sueltos o que se deshilachen, y tampoco debe tener aristas pronunciadas ni sectores duros que no estén recubiertos y acolchados. Además, ha de ser segura en sus laterales, impidiendo que el niño se desplace hacia afuera.

Asegúrate de que los materiales de construcción y decoración, así como los del armado, sean no tóxicos, no alérgicos (hipoalergénicos) y que estén libres de pinturas, brillos y decoraciones que pudieran afectar a tu hijo. Es siempre mejor comprar una cuna menos vistosa, pero a sabiendas de que es un elemento seguro para nuestro bebé.

El bebé no requiere de almohadas, siendo siempre mejor colocar un colchón más bien rígido, aunque confortable. Los cobertores han de ser suaves, de materiales especiales para bebés (no se deshilachan, no dejan pelusas, no producen alergias). No es necesario abrigar de más al bebé: sólo una manta liviana bastará, siendo necesario regular la temperatura de la habitación en días de frío, pero sin colocar más abrigo que este en la cuna.

Tamaño de la cuna

Las dimensiones de la cuna también son un factor a considerar. Independientemente del tamaño de tu bebé, la cuna ha de ser espaciosa, permitiendo su movimiento confortable conforme vaya creciendo. Se dice que el tamaño adecuado es aquél en el que el bebé puede tocar las paredes al estirar sus brazos, aunque la medida final será más bien determinada por el ojo de los padres.

Un tamaño estándar de la cuna, en cuanto a su colchón, es de 60 a 80 cm de ancho, mientras que el largo debe ser siempre unos 20 cm más que el tamaño del bebé. La profundidad de la cuna de base es de no menos de 30 cm, y no más de 80 cm para su tamaño final (en el caso de las practicunas).

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