Cómo Cuidar un Saco de Dormir

Cómo Usar y Cuidar un Saco de Dormir

Para tener confort, salud y seguridad en tus viajes de acampada, necesitas aprender a cuidar un saco de dormir y así poder tenerlo siempre en impecables condiciones.

El saco o bolsa de dormir es una verdadera cama caliente, es decir: si no aplicas estos consejos de mantenimiento durante y después de su uso, podrías dejarlo expuesto al desarrollo de hongos y mohos, a la proliferación de insectos, y también a la aparición de manchas y malos aromas difíciles de quitar.

Cómo cuidar una bolsa de dormir durante la acampada

Mientras estés de acampada, luego de montar tu tienda de campaña con una correcta aislación del suelo, también debes aislar el piso de adentro para tener calidez y confort, y para proteger tu saco. Usa una colchoneta aislante, y si no la tienes ni consigues, coloca algunos pliegos de goma Eva (foamy), que son livianos pero muy eficaces para aislar y dar comodidad. Si tu acampada es prolongada, quizás prefieras colocar un colchón de aire por debajo, lo que te protegerá del frío y también te dará una comodidad similar a la de una cama.

Tips de mantenimiento de un saco de dormir. Cómo cuidar y conservar un saco de dormir. Cómo guardar un saco de dormir. Cómo usar un saco de dormir

© Depositphotos.com/dnaumoid

Imagen 1. Si el clima lo permite, ventila el saco o bolsa de dormir a diario. Es mejor hacerlo por la mañana para que el interior reciba al menos 1 hora de sol.

El saco o bolsa de dormir provoca cierta hermeticidad en torno a nuestro cuerpo al descansar. El vapor de nuestra respiración y nuestro sudor quedan en contacto directo con el interior, por lo que es una buena idea colocar dentro una sábana, que puedas lavar fácilmente. Elige alguna de tejidos combinados (naturales y sintéticos, para poder lavar y secar más rápido), ya sean gruesos o livianos, de acuerdo al clima del destino.

Evita comer o beber cuando estés en el saco. Las migajas de las comidas atraerían insectos y podrían raspar tu piel, mientras que las bebidas se pueden volcar y humedecerlo. Al salir de tu tienda por la mañana, lleva contigo el saco (siempre que el clima sea seco y cálido) y ábrelo completamente, (si tiene cremallera), o bien voltéalo exponiendo el interior, para sacudirlo y quitar las suciedades. Tiéndelo al sol (con el interior expuesto) para evaporar la humedad, ventilarlo, inflar sus plumas si las tuviera, y también para eliminar los ácaros y otros microorganismos que pudieran haberse alojado. Déjalo al sol por 30 a 60 minutos, luego vuelve a colocarlo dentro de la tienda, con el ingreso cerrado para evitar insectos y animales. Recuerda secar y ventilar también antes de enrollarlo y prepararte para la vuelta a casa.

Es buena idea llevar contigo un pequeño cepillo de cerdas suaves y un recogedor, o mejor aún: una pequeña aspiradora de mano que funcione con baterías. Estos elementos te ayudarán a quitar migajas de la bolsa de dormir y la tienda de campaña, pero también servirán para la tierra, cenizas, arenas y virtualmente cualquier otra suciedad.

Cómo cuidar un saco de dormir luego del viaje

Al llegar a casa, asea correctamente tu bolsa de dormir; no sólo para quitar la suciedad de la acampada, sino también los malos aromas propios de su uso, los de las actividades (por ejemplo, el olor a humo de la fogata de cocina), y para eliminar cualquier chance de insectos y microorganismos que pudieran haberse alojado.

Verifica la etiqueta de tu saco o bolsa de dormir para conocer el mejor método de limpieza. Algunos pueden ser lavados en el lavarropas, y otros necesitan un viaje a la tintorería. En ambos casos, aunque especialmente si lo lavas en casa, asegúrate de secarlo al sol, exponiendo primero el lado interior y luego el exterior, durante tantas horas como el día lo permita.

Si en tu ciudad hubiera lluvia o humedad, sécalo dentro de casa utilizando un caloventor o una secadora de cabello, y manteniéndolo en un sitio cálido. Rocía con un producto desinfectante para eliminar microorganismos y, si no lo tienes, prueba rociar con vodka neutro y puro, o con vinagre blanco. Luego, deja ventilar y secar a la perfección antes de doblar con cuidado, evitando arrugas, y agregando un sobre de gel de sílice entre las capas.

Conserva dentro de una bolsa de género y después dentro de una bolsa plástica con cierre hermético. Así podrás mantener el saco de dormir siempre en impecables condiciones, para un uso saludable y con mucho confort.

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