Cómo Corregir a un Niño que Miente

Cómo Tratar a un Niño que dice Mentiras

Aprender técnicas que te ayuden a corregir a un niño que miente puede ser una de las herramientas más destacables que tengas en tu baúl de conocimientos. Es que las mentiras son algo bastante natural en los pequeños: para evitar regaños, para jugar, para probarse a sí mismos en planes que les permitan salirse con la suya, etc.

Es que las mentiras en los niños pueden ser actos inocentes, medidas de protección contra la terrible consecuencia de un sermón, o también ser señales de conductas socialmente inapropiadas. Aprender a detectar cuál es el origen o la verdadera causa por la que nuestros hijos mienten es fundamental, pues permite realizar los ajustes necesarios para crear un ambiente de educación social y familiar que se base en la confianza, más que en la mala acción y la consecuencia negativa posterior.

Claves para tratar a un niño que miente. Cómo corregir a un niño que dice mentiras. Qué hacer cuando los niños dicen mentiras?

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Imagen 1. Para evitar que los niños mientan, demuéstrales que ser honestos no tiene consecuencias negativas, sino que es una oportunidad de aprendizaje.

Cómo corregir a un niño que miente

La mentira es un acto aprendido. Es decir, en un hogar donde papá y mamá mienten a menudo (a proveedores, a sus amigos, a los abuelos), el niño o la pequeña pronto aprenderán que la mentira es la manera más fácil de salirse con la suya. Por ejemplo, si el niño vive en un ambiente familiar en el que los adultos tomar el periódico del vecino y luego lo niegan, aprenderá que mentir es la manera de obtener las cosas gratis y sin consecuencias. Por eso, lo primero es predicar con el ejemplo, demostrarles mediante nuestro propio comportamiento que toda mentira tiene consecuencias, y que es mejor ser honesto y dialogar abiertamente para comprender los verdaderos sentimientos detrás de cada acción.

Cuando tus niños confiesen una mala acción, no los regañes. En lugar, agradéceles haber sido honestos, y lleguen juntos a una consecuencia que sea educativa y favorable. Por ejemplo: los niños han roto una planta jugando con la pelota, tú preguntas qué pasó o quién lo hizo y mienten, y como consecuencia les das un castigo (no ver la TV, por ejemplo). Pero si en cambio los niños confiesan con honestidad y humildad haber roto esa planta, no los regañes, sino agradéceles su buena disposición y propón, como consecuencia (en lugar del “castigo”) que vuelvan a poner la planta en condiciones y que prometan jugar en el jardín de ahora en adelante.

¿Por que mienten los niños?

Las mentiras pueden ser un acto completamente inocente por parte de los niños más pequeños. En cambio, tan pronto como los 4 años ya suelen empezar a mentir con mala intención: para que otro sea castigado en su lugar (un hermano, otro niño o incluso adultos), evitar la consecuencia de una mala acción, evitar el regaño o, en algunos pocos casos, por el mero placer de salirse con la suya, “superando” a los adultos con sus engaños. En este caso, como primera medida, se debe reconocer cuál es la intensión o el sentimiento que impulsa estas acciones, y luego consultar con pedagogos, psicólogos o educadores mejor informados en el tema, pues estas conductas podrían escalar y derivar en patologías que se van fuera del alcance del propio niño.

Alrededor de los 7 años de edad, dicen las estadísticas, los niños empiezan a configurarse para iniciar la adolescencia, mientras que siguen conservando la imaginación infantil. Es habitual que aparezcan muchas mentiras, pero no necesariamente con mala intención, sino como parte de su propia fantasía. Claro que cada caso es particular y se debe analizar cada acción individualmente para saber si la mentira tiene o no una mala intención por detrás.

También necesitas analizar el origen. Hay muchas causas por las que los niños eligen mentir, y una puede ser la formación familiar: en un hogar lleno de mentiras, las tomarán como un acto natural. Otra causa es la reacción defensiva por sentimientos de frustración, para llamar la atención de padres o mayores poco involucrados en él (por ejemplo: cuando otro niño recibe más cosas –regalos, mimos, atención- que él o ella, muy común en familias con un hermanito enfermo o con características especiales). También puede mentir como protección ante excesivas exigencias de sus padres o maestros, o por miedo al castigo o a la consecuencia de una mala acción, intencional o no.

Habla con tus hijos y averigua el por qué de sus mentiras. Procura predicar con el ejemplo, mostrándoles que con la verdad se puede lograr objetivos de igual modo y con una conciencia más tranquila, y abre el diálogo honesto con enseñanzas en lugar de castigos, para que aprendan a no recurrir a las mentiras en ningún momento. Así, aprenderás cómo lidiar con niños que mienten sin caer en el camino fácil del regaño y el castigo, sino desde la enseñanza de una comunicación abierta y respetuosa.

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