Cómo ayudar a los niños que le temen a la oscuridad

¿Tu hijo tiene miedo a la oscuridad? ¿Hay un monstruo bajo su cama? El miedo a la oscuridad en los niños es frecuente pero no por eso debes restarle importancia.

Los niños y el miedo a la oscuridad

¿Por qué los niños le temen a la oscuridad?

Los niños tienen miedo a la oscuridad por un instinto de protección frente a la posibilidad de peligro. Sucede que antes de los seis años (a veces se prolonga un poco más) no pueden diferenciar claramente la realidad y la fantasía.

En muchos niños es un miedo tan frecuente y repetitivo, que muchos padres tienen la tendencia a minimizar el episodio (un poco cansados de tanto reclamo) y lo dejan solo con su miedo.

Cómo ayudar a los niños que le temen a la oscuridad
Los niños tienen miedo a la oscuridad por un instinto de protección frente a la posibilidad de peligro.

Cuando son más grandes, alrededor de los nueve años, el miedo de los niños se inscribe en otro plano; es el miedo a ser abandonado. Así, se van a la cama con algún objeto "transicional" que les da seguridad y que en cierto modo reemplaza la presencia de los padres durante la noche, o bien prefieren dormir con una luz tenue en la habitación.

Cómo ayudar a tu hijo a evitar el miedo a la oscuridad

No importa cuantas veces se repita, retarlo o restarle importancia no ayuda a tu hijo a superar esta etapa de la mejor manera posible. Si hay un monstruo en la habitación debes ayudarlo a buscarlo. A tu hijo no le sirve que declares a viva voz que los monstruos no existen, debe constatar por él mismo que no hay ninguno abajo de su cama y que, además, siempre estarás cerca para cuidarlo, protegerlo y defenderlo.

Recuerda también que tu hijo no sabe cómo expresar sus temores; ayúdalo a encontrar las palabras porque un miedo expresado y reconocido en voz alta pierde parte de su dramatismo.

La rutina de ir a la cama

Para ayudar a tu hijo frente a estos sentimientos "reales", una de las estrategias es respetar los rituales para ir a la cama. Ir todas las noches a dormir a la misma hora, sobre todo para los más pequeños, da seguridad, ya que los rituales tranquilizan. Y no dudes en permitirle a tu hijo la permanencia del objeto o de la tenue luz en su cama, porque no tienen nada de perjudicial.

La falta de puntos de referencia promueve la ansiedad. Trata también que, por lo menos una hora antes de ir a dormir, tu hijo no tenga actividades que lo exciten, incluidos besos, abrazos, cosquillas, correr... y, por supuesto, televisión y computadora.

"No importa cuantas veces se repita, retarlo o restarle importancia no ayuda a tu hijo a superar esta etapa."

El mejor método que tienes para que tu hijo vaya a la cama es baño, cena y lectura de un cuento adaptado a su edad. Ya en la cama, enciende una luz tenue y enfocada sobre el libro, de modo que tu hijo sólo reciba la penumbra. Hay una literatura infantil excelente y muchos títulos que cuentan historias sobre los miedos a la hora de ir a dormir o de quedarse a oscuras.

"Para ayudar a tu hijo frente a estos sentimientos."