Consejos para elegir y conservar remolachas

La remolacha es una excelente fuente de vitamina A y C, y de hierro. Además, se utiliza tanto su raíz como sus hojas. Varían en color y forma dependiendo de la variedad; la más común es la remolacha que tiene forma de globo rojo.

Las remolachas de más de 7 cm de diámetro son a menudo fibrosas y leñosas, por lo que es recomendable optar por aquellas que son más pequeñas. Al momento de guardarlas, deben separarse las hojas del bulbo, ya que las primeras absorben el agua del bulbo y las remolachas se deshidratan, modificando su aspecto y sabor.

Las hojas deben ser cortadas 1 o 2 centímetros por encima del bulbo (cuidando de no lastimarlo) y colocadas en bolsas de plásticos agujereadas dentro de la heladera. La remolacha debe ser consumida mientras esté firme y fresca, y luego deben desecharse.

Cómo cocinar remolachas

  • Para cocinar las remolachas, hay que lavarlas cuidadosamente teniendo cuidado de no romper la cáscara, debido a que cualquier rotura provocará que el valor nutritivo de la misma se escape por ese lugar durante la cocción.
  • Ya cocinadas, retirar la piel será de suma facilidad, solo hace falta frotarla un poco.
  • Las remolachas pueden ser cocidas en microondas, al vapor, hervidas, en ollas a presión, conservadas en vinagre, asadas, e incluso pueden consumirse crudas. Las remolachas asadas en el horno son exquisitas, ya que este proceso provoca que el azúcar se concentre y no se transforme en líquido como cuando se cocinan en agua.
  • Las remolachas vienen de diferentes tamaños, por lo que su tiempo de cocción varía. Se recomienda cocinar siempre remolachas del mismo tamaño, para que algunas no queden crudas y otras demasiado blandas. Para saber si están a punto, debemos picharlas con un tenedor y verificar que entre con facilidad.
  • Si se va a consumir las remolachas crudas, tienes que ser peladas y lavadas muy bien, luego se pueden rallar o cortar en rodajas muy finas y preparar ensaladas.

Nota: Hay que tener cuidado al manipular las remolachas, ya que su fuerte pigmento mancha repasadores, delantales, tablas de madera y todo lo que toque. En el caso de las manos, el color se quita frotando con sal de mesa.

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