Características del fanatismo religioso

Cómo identificar a un fanático religioso

La pasión desmesurada y obsesiva hacia una religión era muy típica durante la Edad Media. Hoy, en pleno siglo XXI, ha pasado a ser una conducta que se ve cada vez menos, aún así, siguen existiendo grupos fuertemente fanáticos y que son capaces de darlo todo (incluida su propia vida) por el dios o dioses a los que veneran.

Aquellos con un denotado fanatismo hacia la religión creen tener la verdad absoluta, no se cuestionan la existencia de ningún otro dios mas que el suyo, no son capaces de razonar de forma civilizada ni lógica cuando alguien pone en duda algunos valores de su religión. Odian a todos aquellos que no siguen sus doctrinas, y suelen canalizar ese odio en forma de rabia, insultos o hasta agresiones físicas.

Otra característica clara es la fuerza de imposición: los fanáticos religiosos tratan con frecuencia de imponer sus creencias a los demás, su logro más grande sería una sociedad en la que todos pensaran como él. Estos sujetos suelen responder a perfiles intolerantes y normalmente arraigados, clasicistas. También es corriente que formen parte de sociedades o sectas donde se sienten a gusto con otras personas que comparten y apoyan sus ideas.

Problemas del fanatismo religioso

Aquel que profesa un amor desmesurado hacia una religión a menudo deja de lado otras cosas muy importantes, como los estudios o el trabajo. Es el caso, por ejemplo, de muchos jóvenes islamistas que desde adolescentes son "atrapados" dentro de sectas y dejan de lado la escuela, amigos y hasta familiares, para dedicarse en cuerpo y alma a sus ideas religiosas, que muchas veces vienen acompañadas también de ideas políticas.

Una persona fanática generalmente no tiene capacidad de razonar ni pensar, dado que siempre reacciona de forma impulsiva e intolerante, no desarrolla su mente en busca de nuevos desafíos y no aumenta su cultura: no acepta otras ideas religiosas, sociales y/o políticas diferentes a las que profesa su dios.

Evitar el fanatismo religioso

Puedes seguir una religión, no hay nada de malo en ello, incluso practicar sus ideales. Lo que sí deberías evitar es caer en el fanatismo, y para ello puedes empezar preguntando a otra gente si te ven como un fanático. O simplemente, vuelve a leer el primer punto de este artículo para ver si, siendo sincero contigo mismo, has notado algunas de esas características cuando te han hablado acerca de tu religión (ira, violencia verbal o física, tratar de "convencer" a los demás tus ideas, etc.).

Acude a tu iglesia, practica tu religión, pero no te limites a ella: existen otras actividades que hacer a lo largo del día. Tampoco te recomendamos que frecuentes sectas o personas fanáticas que te puedan introducir en una de ellas, en definitiva, sé tú mismo, elige libremente la religión que más se adapte a tu pensamiento, pero mantente dispuesto a escuchar y debatir otras ideas, y sobre todo, sin tratar de imponer tus creencias bajo ninguna circunstancia.

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