Cómo armar un kit de jardinería

Herramientas indispensables para jardinería

Cuando llega la primavera, el calorcito nos genera ganas de estar puertas afuera. Atender a nuestro jardín ya no es sólo un placer, sino casi una obligación para poder apreciarlo en todo su esplendor a lo largo del verano. 

Es cierto que quienes no tienen un conjunto de herramientas de jardinería echan mano a cualquier elemento que sirva para cumplir sus propósitos. Cucharas para hacer hoyos en la tierra, los dedos para rastrillar, hasta tijeras comunes para cortar las hierbas. Pero esto perjudica el bienestar de nuestras plantas, y además, no nos permite hacer el trabajo de la manera más apropiada.

Herramientas de jardín y su cuidado

Para tener un conjunto de herramientas de jardinería adecuado, necesitas contar con una pala jardinera de pequeñas dimensiones, adecuada tanto para la tierra como para una maceta o jardinera. Si prefieres puedes tener una común, abierta y más plana, y una de punta, más angosta y cóncava, que permite crear hoyos a mayor profundidad. Pueden ser plásticas o metálicas.

Asegúrate siempre de limpiarlas, retirándoles la tierra, los restos de hierba, y la humedad restante luego de cada tarea, para mantenerlas en perfectas condiciones. Si hubiesen perdido el filo en los lados, puedes repasarlas con la piedra o con una amoladora manual, aunque no necesitan tener demasiado filo, sólo el suficiente para poder cortar las malas hierbas y las raíces sin desgarrarlas. Si la consigues, adquiérela desmontable: es un conjunto de dos mangos (corto y largo) y dos cucharas (la de punta y la ancha) que se encastran de acuerdo a tus necesidades.

Para tareas de jardinería de piso es conveniente tener un azadón o rastrillo de puntas, que permite remover la tierra, airearla, y facilitar el sembrado de semillas. Puedes tener uno de mayor tamaño y un rastrillo de mano, o una misma herramienta en plástico o en metal para airear y recoger suciedades simultáneamente. Los cuidados son iguales a los de las palas: siempre deben quedar limpias, secas y ventiladas.

Herramientas de riego indispensables

Una manguera con picos conectores y aspersores hace posible un riego diario mucho más adecuado, pues al no inundar la tierra evita que se compacte. Si no tienes pico pulverizador, utiliza un "sapito" o regador de piso, o bien ajusta una botella plástica de refresco al final de la manguera, y haz varias perforaciones en el lado que quede hacia arriba. Esto permitirá el mismo efecto de riego.

Recuerda quitar la manguera del sol cuando esté fuera de uso, dejándola siempre colgada y libre de pliegues pronunciados. No te olvides de contar con una pequeña regadera manual, para las plantas que estén en altura y las más pequeñas que no puedan ser humedecidas en su copa.

Una botella con pulverizador manual te ayudará a limpiar las hojas de las plantas de mayor tamaño, o para aplicar los productos de cura y prevención. En este caso, recuerda tener guantes adecuados para proteger tus manos, que además, serán útiles al trabajar con la tijera de podar, retirando las ramas secas, las afectadas y los tallos innecesarios.

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