Cómo aplicar técnicas de Feng Shui en ambientes ya diseñados

Decoración y Feng Shui

La técnica milenaria oriental denominada Feng Shui nos indica algunas sugerencias decorativas y de ambientación, que permitan una mejor circulación de las energías, en pro del bienestar espiritual y emocional en nuestro cuerpo y en nuestro hogar, o también donde pasemos nuestro tiempo.

En culturas orientales, y desde hace poco en occidente, muchos ambientes y residencias son diseñados a partir de los designios del Feng Shui. Sin embargo, a veces contamos con ambientes que ya fueron armados, y nos es imposible o dificultoso crear o aplicar cambios estructurales, de orientación o decorativos, para cumplir con las apreciaciones de este arte milenario.

Consejos para lograr una decoración acorde con el Feng Shui

Pero aún así, podemos aplicar algunos cambios sencillos para propiciar la atracción de energías positivas, y alejar las negativas. Los cambios pueden ser a partir de la ubicación del mobiliario, de la paleta cromática, mediante la colocación de objetos, decoraciones con diversos elementos, el manejo de las texturas de las estancias del hogar, o del espacio que queramos remodelar. Así, podemos valernos de ciertos objetos para fortalecer la atracción y la circulación de energías en nuestras habitaciones.

Entre ellos, los más utilizados son espejos, elementos decorativos (como figurillas, estatuas, monedas y otros), móviles de viento y elementos de agua, como peceras, fuentes y estanques.

Para aplicar cambios en los ambientes ya diseñados siguiendo las recomendaciones del Feng Shui, debemos cumplir con el propósito de la habitación. Según su ubicación en la superficie total, y según el uso designado, debemos fortificar nuestras intenciones energéticas mediante estos objetos fáciles de colocar.

Debemos eliminar los objetos de sobra, despejar y limpiar los ambientes, mantenerlos siempre en orden, y lucir los elementos típicos de este arte milenario.

Para atraer el ingreso de energías en el hogar, podemos valernos de objetos de tierra y madera, o también de fuentes de agua, en el ingreso al ambiente. En lo posible, evitaremos lucir elementos con filos o puntas pronunciadas (como cuchillos en la cocina, abrecartas en la oficina, elementos de higiene de uñas en el baño, y otros), ocultándolos dentro de fundas y cajones.

Los niños y las mascotas son también portadores de energías que facilitan su traspaso por las estancias del hogar. No limites sus movimientos, déjalos que circulen libres, para energizar cada ambiente a su paso.

Los espejos pueden ser utilizados para dirigir las energías hacia los distintos rincones. Sin embargo, también pueden reflejarla hacia el exterior, cuando los colocamos frente a las puertas. Procura movilizarlos, para evitar este inconveniente. Si tienes puertas y ventanas alineadas en línea recta, coloca un objeto entre estas para dificultar que la energía sea expulsada. También baja la tapa del inodoro y cubre los drenajes, pues por allí puede fluir la energía hacia el exterior. Y si tienes zonas de guarda o de uso debajo de escaleras, retira los elementos que denoten movimiento, como adornos móviles, animales pequeños u otros similares.

Como vemos, con pequeños cambios estructurales y de decoración lograremos aplicar las técnicas del Feng Shui, aún en ambientes que ya fueron diseñados.

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