Consejos para ahorrar con el aire acondicionado

Consumo del aire acondicionado: aliado y no enemigo

El artefacto de aire acondicionado no tiene por qué ser una amenaza contra nuestro plan de economía doméstica. Bien puede convertirse en un gran aliado, que satisfaga nuestra comodidad dentro de casa, y que sea usado sin elevar los gastos del hogar.

Conocer antes de comprar

La compra a conciencia es el primer punto a evaluar para cumplir con nuestro presupuesto de economía doméstica. Debemos adquirir un aparato de buena calidad, con un tamaño y una capacidad de enfriamiento adecuada para el espacio, yas esa un equipo fijo o móvil.

El aire acondicionado móvil cuenta con la ventaja de poder ser acomodado en diversos ambientes, por lo que resulta práctico en hogares con menos ocupantes. En hogares más multitudinarios, la sala y el comedor suelen ser las habitaciones de mayor uso, y reciben de buen modo la instalación de equipos fijos montados a la pared.

Recuerda que un equipo de mayor cantidad de frigorías no necesariamente será mejor. De igual modo, un aparato de mayores dimensiones no será la mejor elección siempre. El artefacto debe ser adquirido según la habitación en la que será colocado. De modo general, se calcula que un aire acondicionado de 1000 frigorías será totalmente suficiente para una habitación, y uno de no más de 3500 para una gran sala o habitaciones conectadas.

Funcionamiento e instalación del aire acondicionado

La instalación del aire acondicionado debe ser realizada, preferentemente, por personal especializado. Ellos sabrán determinar la mejor ubicación del artefacto y también del elemento externo a la casa, de modo de maximizar su capacidad y minimizar la exposición a riesgos y amenazas. También sabrán ubicarlo de modo que el ruido producido por el artefacto no incomode a los habitantes, ni tampoco a los vecinos.

Luego, en lo que respecta a su funcionamiento, procura no encender el aire acondicionado en el momento de mayor calor del día. En lugar de ello, anticípate a la temperatura de la jornada. Enciende el aparato para aclimatar la habitación en no menos de 24°C (una temperatura óptima). Luego, y mientras se enfría la sala, cierra puertas y ventanas, usando también persianas y cortinas. Esto ayudará a retener el frío dentro del espacio.

Divide las habitaciones cerrando las puertas de las zonas sin uso, para que el frío se extienda por las salas ocupadas. Intenta no abrir las puertas, para que no ingrese calor.

Luego, recuerda apagar el artefacto cuando se haya logrado una temperatura adecuada. No es necesario que el aire acondicionado siga trabajando en forma permanente: simplemente un “retoque” será suficiente, cuando la temperatura de la habitación haya ascendido marcadamente.

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