Aceptar lo que No Puedes Controlar

La Importancia de Aceptar lo que no se Puede Controlar

Si después de dar tu mejor esfuerzo notas que tus planes siguen trabados, y tu avance se frena pese a todo lo que haces, tienes dos caminos: liberar las amarras e intentar otro camino, o dejarte vencer y caer presa de lo negativo que te rodea constantemente. Si eliges la primera opción (y lo bien que haces en ello), debes aceptar lo que no puedes controlary abrir las alas para conseguir un nuevo viento ante cada contratiempo.

Reconoce la diferencia

Para vivir en un entorno propicio para nuestro desarrollo solemos poner en acción toda una maquinaria. Creamos relaciones y estructuras que nos sean propicias, nos esforzamos por tener el humor alto y poder convidarlo a los demás, vamos haciendo lo que sea posible para modelar ese mundo en el que quisiéramos vivir. Y algunas veces lo logramos, pero otras sentimos como si hubiera una contrainteligencia que nos dificulta nuestro avance, y comenzamos a pensar si en verdad vale la pena tanto esfuerzo, para terminar con tales resultados.

Cómo aceptar los cambios fuera de tu control. La importancia de aceptar lo que no se puede controlar.

© Depositphotos.com/kikkerdirk

Imagen 1. Acepta que sólo eres el titiritero de tu propia vida y existencia, pero no de los demás ni de lo que pueda impactar en ti.

Pero es fundamental que aprendas, primero, a reconocer la diferencia entre lo que puedes y lo que no puedes controlar. La vida no funciona siempre cono una relación causa-efecto directa. Aunque en general puede cumplirse en rangos muy amplios o en situaciones simples (por ejemplo, si sonríes y tratas bien a tu interlocutor, es más probable que él o ella lo haga hacia ti), lo cierto es que no porque trates bien a los demás, no vas a encontrar en la vida quien te trate mal a ti.

Debes comprender la diferencia entre lo que puedes controlar (tu comportamiento, tus elecciones, tus caminos de la vida) y lo que está absolutamente fuera de tu alcance (el comportamiento, las elecciones, los caminos de vida que toman los demás – y luego las cuestiones ambientales, climáticas, y muchas otras).

Acepta lo que no puedes controlar

No te quedes presa de las conclusiones o de las acciones de lo que está fuera de tu alcance. Míralo de este modo: te has esforzado durante meses creando un jardín hermoso, has quitado las malas hierbas, pulverizado para ahuyentar las plagas, elegido cada planta y su sitio para que todo luzca perfecto. Pero un día llega un tornado y lo destruye todo… Seguramente no te quedas en zozobras pensando en lo injusta que es la vida contigo por haber destruido tu jardín, sino que comprendes que el huracán ha sido un acto de la naturaleza y no algo en tu contra, ¿verdad?

Algo muy similar es lo que deberías hacer en la vida. En lugar de enojarte, caer en las trampas de las acciones ajenas, puedes simplemente optar por el camino del avance. Comprende que no siempre hay actos en tu contra, y no siempre las cosas “te” suceden, sino simplemente “suceden”. Comprender que tú hiciste todo lo posible por llegar a un objetivo y no haber podido por causas que no estén bajo tu control, es el primer paso hacia el avance y la liberación.

¿Y después de tomar el camino del avance?

Volvamos al ejemplo del jardín. Has elegido no culparte a ti mismo, ni enojarte, ni montar un enfrentamiento con el clima por lo sucedido, sino aceptar que no se relaciona a ti ni a tu esfuerzo. Por decirlo más simple, te perdonas a ti y al clima por igual. Después de emprender ese sendero más saludable, hay otra elección por hacer.

Pasado el tornado puedes volver a elegir uno de dos caminos: aprender de lo sucedido y dejar el jardín en ruinas, o dejar que se calme el clima y volver a empezar, reconstruirlo, esta vez aplicando lo que aprendiste al hacer el primero, y las técnicas de seguridad que te permitan hacerlo más seguro contra el clima. Aprender del error para ser más fuerte, pero no “a prueba de balas”: recuerda que puede llegar un nuevo tornado… una persona que frene tu avance con o sin mala intención, un cambio en el mercado que modifique la industria en la que trabajas, una familia numerosa y ruidosa que perturbe la paz que hay en tu vecindario.

Sólo reconoce que eres el titiritero de “tu” vida, de tus acciones, de tus elecciones, pero definitivamente no de lo que pueda impactar en tu existencia. Las personas toman sus propias decisiones y, a veces, crearán olas que te salpicarán, incluso que amenazarán con arrastrarte mar adentro. Acepta lo que no se puede controlar y, en cambio, libérate para recomponer tu entorno y tu camino cuando lo impensado suceda, sin enojos, y con iluminación.

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